La duquesa de Montoro ha estado estos días volcada en la llegada a Madrid de ‘Cayetana. Grande de España’, la exposición dedicada a su madre que desde este 1 de octubre puede visitarse en el Palacio de Liria. Eugenia es comisaria de la muestra junto a Cristina Carrillo de Albornoz y lleva más de tres años trabajando en un proyecto que reúne más de 200 piezas entre fotografías, vestidos, obras de arte, objetos y correspondencia personal de la XVIII duquesa de Alba.
Para una de las jornadas previas a la apertura, Eugenia ha vuelto a vestir como suele hacerlo cuando quiere estar cómoda sin renunciar a su particular manera de entender la moda. Camisa blanca de líneas muy sencillas y una falda larga estampada, dejando prácticamente todo el peso del look en esta última. Nada demasiado sofisticado y muy en la línea de lo que vemos siempre en su armario.
La falda pertenece a Antik Batik, una de sus firmas francesas de referencia desde hace años. Fundada por Gabriella Cortese, la marca es ya un emblema en el armario de Eugenia: prendas bohemias, estampados, bordados, trabajo artesanal y una cierta despreocupación a la hora de combinarlo todo. Ella misma contaba hace unos meses en Vanitatis que compraba ropa de la firma mucho antes de conocer personalmente a Cortese y acabar colaborando con ella. “Antik Batik era una de mis firmas favoritas, compraba mucha ropa”, explicaba entonces.
El estampado de la falda, en marrón, crudo y pequeños toques azulados, recuerda inevitablemente a esos tejidos florales que durante décadas hemos asociado a cortinas, sofás o paredes empapeladas. Lo que hace unos años habría recibido simplemente la etiqueta de estampado retro ahora entra de lleno en la denominada tendencia tapicera.
Este otoño de 2026, los jacquards, brocados y tejidos de aspecto casi doméstico han ganado terreno tanto en pasarela como en las colecciones comerciales. Las llamadas tapestry jackets son quizá su versión más evidente: chaquetas de flores densas y cierto aire setentero que parecen haber salido de un salón antiguo. Los motivos florales maximalistas y el aspecto inspirado en papeles pintados y tapicerías antiguas como una de las claves de la temporada. También las colecciones de otoño han recuperado bordados, brocados y tejidos con aspecto de tapiz en firmas como Dries Van Noten.
Eugenia lo lleva a su terreno y, en lugar de una chaqueta, apuesta por una falda larga con bastante cuerpo, línea ligeramente evasé y grandes bolsillos delanteros. La camisa blanca funciona aquí casi como una pausa visual. Con un estampado así no hacía falta añadir demasiadas cosas más, aunque ella sí incorpora varias de sus pulseras habituales, que forman parte prácticamente permanente de su manera de vestir.
La falda de Antki batik (Cortesía)
Su relación con Antik Batik, por cierto, ya ha ido bastante más allá de ser simplemente clienta. Esta primavera presentó junto a Gabriella Cortese ‘Felicità’, una colección cápsula nacida de las propias pinturas florales de Eugenia. Sus dibujos fueron trasladados a prendas mediante bordados y trabajos artesanales realizados en India. La fundadora de la firma explicaba entonces que la colección reunía precisamente dos elementos muy ligados a Martínez de Irujo: su universo artístico y la influencia flamenca con la que creció en casa.
Hay además una casualidad bastante bonita en que Eugenia vuelva a Antik Batik precisamente para presentar en Madrid la exposición de Cayetana. Buena parte de esa colaboración nació de sus recuerdos del estudio de pintura de su madre en Liria, donde pasaba horas cuando era pequeña. Ahora regresa al mismo palacio como comisaria de una exposición sobre ella y vestida con una firma a la que, en cierta manera, también llegó a través de aquellos recuerdos.
La duquesa de Montoro ha estado estos días volcada en la llegada a Madrid de ‘Cayetana. Grande de España’, la exposición dedicada a su madre que desde este 1 de octubre puede visitarse en el Palacio de Liria. Eugenia es comisaria de la muestra junto a Cristina Carrillo de Albornoz y lleva más de tres años trabajando en un proyecto que reúne más de 200 piezas entre fotografías, vestidos, obras de arte, objetos y correspondencia personal de la XVIII duquesa de Alba.