Siempre viene bien aprender pequeños gestos de maquillaje que parecen bastante secundarios de la mano de una maquilladora profesional. María Nebrera ha compartido hoy varios de ellos durante una clase magistral celebrada con motivo de la presentación de la nueva colección de Catrice. Una demostración práctica en la que ha hablado de sombras, colorete, fijadores y, sobre todo, de cómo conseguir que el maquillaje aguante sin que la piel termine pareciendo excesivamente trabajada.
La idea que ha repetido durante la sesión resume bastante bien su manera de entender el maquillaje: “Que se vea la magia, pero no el truco”. Es decir, conseguir que los productos hagan su trabajo sin que resulte demasiado evidente dónde empieza uno, termina otro o cuánto tiempo hemos pasado delante del espejo. Y uno de los trucos más fáciles tiene que ver precisamente con algo tan habitual como conseguir que una sombra de ojos permanezca en su sitio.
Una pequeña cantidad de corrector permite crear una superficie más uniforme antes de aplicar el color. Tampoco se trata de cubrir el párpado con una capa gruesa. Cuanto más producto añadimos, más posibilidades existen de que termine acumulándose. En este caso, el corrector funciona simplemente como una base sobre la que trabajar después la sombra y, de paso, puede ayudar a que el tono se perciba de forma algo más intensa.
Durante la demostración también se utilizó una sombra líquida Soft Melt. Es uno de esos productos que inicialmente tienen una textura fluida pero que, una vez aplicados, se transforman rápidamente hasta dejar un acabado mate y prácticamente empolvado. La ventaja está en que se pueden difuminar con facilidad durante unos segundos y después se fijan. Precisamente por esa rapidez conviene trabajar primero una zona y después pasar a la siguiente, en lugar de colocar producto en ambos ojos y dejarlo esperando.
En las mejillas
Otro de los puntos de la clase estuvo dedicado al colorete. Nebrera lo entiende como lo que realmente pretende imitar: un rubor. Por eso no limita su aplicación exclusivamente a las mejillas y coloca también una pequeña cantidad sobre el tabique de la nariz. Es un recurso sencillo para reproducir ese tono ligeramente sonrosado que adquiere la cara de forma natural después de estar al aire libre o hacer ejercicio.
El colorete líquido favorece como un rubor (Launchmetrics Spotlight)
En este caso se utilizó un colorete en sérum, una categoría que se ha convertido en una alternativa a los productos en polvo para quienes buscan una piel con aspecto más fresco. Su textura es ligera y deja un acabado luminoso sin necesidad de recurrir a partículas evidentes de brillo. El objetivo es que el color parezca integrado en la piel y no colocado sobre ella. Para aplicarlo, lo más sencillo es utilizar las yemas de los dedos y trabajar el producto mediante pequeños toques.
Este último detalle también tiene su importancia cuando debajo llevamos base de maquillaje. Arrastrar el colorete con los dedos puede mover lo que ya habíamos aplicado anteriormente y terminar dejando zonas irregulares. Los pequeños toques permiten depositar y difuminar el pigmento sin levantar tanto la base. Es especialmente útil con fórmulas líquidas o muy fluidas, que necesitan algo menos de manipulación que un colorete tradicional.
Fijar el maquillaje
Los sprays fijadores también aparecieron durante la sesión, aunque Nebrera reconoce que personalmente no suele apoyarse demasiado en ellos: “A mí no me gusta trabajar con fijadores”. Aun así, este tipo de producto puede tener sentido cuando necesitamos que el maquillaje permanezca intacto muchas horas. El Superproof Fixing Spray mostrado durante la clase crea una bruma muy fina y utiliza polímeros que forman una especie de película sobre el maquillaje para mejorar su resistencia.
Una de las recomendaciones es no esperar necesariamente al último segundo para pulverizarlo. Puede incorporarse cuando el maquillaje está prácticamente terminado pero todavía queremos conservar una textura de piel natural. La finalidad es evitar que los productos pierdan intensidad, se cuarteen o que los difuminados terminen separándose con el paso de las horas.
Al final, buena parte de la lección de Nebrera gira alrededor de algo bastante más sencillo que acumular productos: elegir bien dónde colocar cada uno y utilizar la mínima cantidad necesaria. Trucos pequeños, pero de esos que explican por qué un maquillaje aparentemente sencillo puede seguir teniendo buen aspecto muchas horas después.
Siempre viene bien aprender pequeños gestos de maquillaje que parecen bastante secundarios de la mano de una maquilladora profesional. María Nebrera ha compartido hoy varios de ellos durante una clase magistral celebrada con motivo de la presentación de la nueva colección de Catrice. Una demostración práctica en la que ha hablado de sombras, colorete, fijadores y, sobre todo, de cómo conseguir que el maquillaje aguante sin que la piel termine pareciendo excesivamente trabajada.