Llega 'Rafa Nadal', el superlibro de 1.200 euros que descubre su lado más personal: familia, dudas y una vida al margen del éxito
Assouline recorre la vida del tenista mallorquín en un gran volumen que reúne fotografías privadas y testimonios de su entorno. El periodista Jon Wertheim retrata al campeón que nunca se sintió más importante que sus vecinos de Manacor
Un joven Rafa Nadal firma autógrafos para un grupo de aficionados en el torneo Les Petits As de Tarbes, Francia, en 2000. (Manuel Blondeau / Corbis / Getty Images)
La prestigiosa editorial parisina Assouline dedica a Rafa Nadal un espectacular libro de gran formato con el que adentrarse en lo que las retransmisiones deportivas no mostraban: la vida de un deportista que se acostumbró a ganar sin esperar un trato especial por ello. En sus 336 páginas, las fotografías de los grandes triunfos conviven con imágenes de los archivos privados del tenista, su familia y su círculo más cercano. El periodista Jon Wertheim firma el texto, con una ventaja: ha observado a Nadal durante años, también cuando los partidos habían terminado.
Una de las escenas que recuerda ocurrió en el US Open de 2008. Charlaban cerca del vestuario cuando Nadal se agachó para atarse las zapatillas y salió corriendo, sin ponerse siquiera una camiseta. Había olvidado una botella de plástico en la pista de entrenamiento. Volvió para tirarla al contenedor y regresó a la conversación, disculpándose por la interrupción. Era el número uno del mundo y acababa de ganar un oro olímpico. Recoger su propia basura seguía siendo responsabilidad suya.
Wertheim relaciona esa actitud con su educación y su vida en Mallorca. Por mucho que sus victorias dieran la vuelta al mundo, al regresar a casa Nadal recibía el trato de siempre. “Cuando volvía a Manacor, me trataban igual que a mi hermana, independientemente del éxito que hubiera tenido”, cuenta en el libro. Allí podía ir al supermercado, al cine o salir con sus amigos sin que su presencia causara mayor revuelo. “Yo no era más importante que nadie. Era Rafa, sin más”.
Arriba: Rafa Nadal, con 3 años, en brazos de su tío, el futbolista profesional Miguel Ángel Nadal, apodado ‘La Bestia’, tras una victoria del RCD Mallorca en julio de 1989. (Cortesía: Archivo Rafael Nadal). Sobre estas líneas: Rafa Nadal y su mujer, Mery Perelló, en la gala benéfica Juntos por la Integración celebrada en Barcelona en 2011. (Splash)
Quedarse en Mallorca fue una decisión que tomó muy joven. Las academias de Barcelona, Madrid, Montecarlo y Florida lo invitaron a entrenarse en sus instalaciones, pero rechazó las ofertas. Sabía que disponían de mejores medios, aunque para él pesaba más tener cerca a los suyos. Su madre, Ana María Parera, se ocupaba de la familia; su padre, Sebastián, del negocio familiar de cristales y ventanas; y su tío Toni, de los entrenamientos. No necesitó marcharse de la isla para empezar a competir por el mundo.
“Rafa es, sin duda, el mejor deportista de la historia de España. […] Nadal es el rey de Roland-Garros y del tenis mundial. Ha logrado un récord que será muy difícil de superar”. —Felipe VI
De arriba abajo: Nadal con su tío Toni en Manacor, en 2006 (Frank Coppi / Popperfoto / Getty Images); campeón de Wimbledon en 2010 (Rebecca Naden / PA Images / Getty Images); con los recogepelotas tras ganar Roland-Garros ese mismo año (Boris Horvat / AFP / Getty Images); y con Djokovic, Federer y Murray en su despedida de París, en 2025 (Corinne Dubreuil).
Tampoco cambió de compañía a medida que acumulaba títulos. Conservó durante años al mismo agente, al mismo fisioterapeuta y al mismo responsable de comunicación. Toni lo entrenó durante más de una década, hasta que tomó el relevo Carlos Moyá, otro mallorquín al que Nadal había admirado y al que ya había ganado siendo adolescente. El libro reúne los testimonios de ambos entrenadores, de su mujer, Mery Perelló, de su padre y de otros miembros del equipo, además de Roger Federer y Felipe VI.
“Si no tenemos dudas, significa que somos arrogantes”. —Rafa Nadal
Durante años, Nadal siguió viajando en clase turista. Según le explicó a Wertheim, pagar por un asiento en la parte delantera del avión le parecía innecesario, caro y una forma de marcar distancias con los demás. En 2008, después de conquistar su cuarto Roland-Garros consecutivo, rechazó el avión privado que le ofrecieron para llegar a un torneo en Londres. Viajó en el Eurostar con el trofeo y, una vez allí, fue al supermercado a comprar lo necesario para prepararse su pasta con gambas.
Rafa Nadal en el Open de Australia (Paul Crock / AFP / Getty Images) y frente a Jo-Wilfried Tsonga en el US Open de 2007 (Popperfoto / Getty Images).
Su palmarés acabó sumando 22 títulos de Grand Slam, 14 de ellos en Roland-Garros, y dos oros olímpicos: uno en individuales, en Pekín 2008, y otro en dobles junto a Marc López, en Río 2016. Estuvo dos décadas entre los mejores, pero nunca dio por hecha una victoria. “Si no tenemos dudas, significa que somos arrogantes”, acostumbra a decir. Para Nadal, dudar era una manera de detectar lo mejorable.
“Entre Roger Federer y yo había respeto. Había elegancia. Los dos dábamos importancia a otras cosas de la vida, además de ganar”. —Rafa Nadal
Su padre le había enseñado que no hacía falta inventarlo todo y que aprender de otros no significaba perder la personalidad. Federer fue un motivo constante para mejorar y, con los años, se convirtió también en un amigo. “Había respeto. Había elegancia. Los dos dábamos importancia a otras cosas de la vida, además de ganar”, recuerda.
Precisamente esa amistad permitió que muchos aficionados apoyaran a los dos, incluso después de verlos disputar algunas de las finales más reñidas del tenis.
Nadal al saque en la final de Roland-Garros de 2007 (Jon Buckle / PA Images / Alamy Stock Photo) y celebrando con su equipo el título de 2012 (Thomas Lovelock / Sports Illustrated / Getty Images).
Las lesiones lo obligaron a perderse numerosos torneos y a jugar a menudo con dolor. El libro también se detiene en los periodos de recuperación, las interrupciones y el esfuerzo de volver a competir. Después de los 30 aún ganó ocho grandes.
Cuando repasa su trayectoria, Nadal dice sentirse especialmente orgulloso de haber seguido intentándolo: “Siempre tuve la pasión y la determinación de buscar la manera de estar en la pista y de competir con posibilidades reales de alcanzar los objetivos que me había marcado”. Palabra de Rafa.
Edición clásica de 'Rafa Nadal' de ediciones Assouline: 25 × 33 cm, 336 páginas, 353 imágenes y tapa dura revestida de seda. Precio: 120 euros.
La retirada, anunciada en octubre de 2024, llegó cuando Nadal ya había preparado parte de su vida después del tenis: una casa junto al mar cerca de su familia, la academia de Manacor y proyectos en restauración, hoteles y educación. El libro incorpora ese mundo a través de 353 imágenes, muchas de ellas inéditas.
Edición de lujo: 40 × 48 cm, 336 páginas, 353 imágenes y estuche de apertura tipo cofre revestido de tela texturizada. Precio: 1.200 euros. La versión firmada por el propio Nadal cuesta 2.590 euros.
'Rafa Nadal' de Assouline se acaba de publicar en dos formatos: una edición de 120 euros y otra de 1.200 euros, cuyo estuche reproduce la tierra batida de la pista central de Roland-Garros; la contraporta de esta edición de lujo muestra una fotografía de sus manos con ampollas sosteniendo el séptimo trofeo de Roland-Garros tomada en 2012. De esta edición hay también una serie de ejemplares firmados por el propio Nadal al precio de 2.590 euros. Un gran libro para una gran persona.
La prestigiosa editorial parisina Assouline dedica a Rafa Nadal un espectacular libro de gran formato con el que adentrarse en lo que las retransmisiones deportivas no mostraban: la vida de un deportista que se acostumbró a ganar sin esperar un trato especial por ello. En sus 336 páginas, las fotografías de los grandes triunfos conviven con imágenes de los archivos privados del tenista, su familia y su círculo más cercano. El periodista Jon Wertheim firma el texto, con una ventaja: ha observado a Nadal durante años, también cuando los partidos habían terminado.