Sánchez y la abucheada imagen del Estado en Ceuta
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Antonio Casado

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Sánchez y la abucheada imagen del Estado en Ceuta

Nada de crisis migratoria. Han sido violados los principios de soberanía e integridad territorial ante la indolente mirada de un Gobierno claudicante

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegando al Ayuntamiento de Ceuta este viernes. (Reuters/Jon Nazca)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegando al Ayuntamiento de Ceuta este viernes. (Reuters/Jon Nazca)

Salvo en la derivada europea de la invasión de Ceuta, que ha provocado el cierre del espacio Schengen a la libre circulación entre Italia y España, no podemos despachar el asunto en clave migratoria. Es invasión programada con la participación o al menos el conocimiento de los servicios de inteligencia del reino alauita ¿O alguien cree realmente que la avalancha de estos días ha sido espontánea y, por tanto, imprevisible?

De la actitud permisiva de las fuerzas de seguridad marroquíes se infiere un previo conocimiento de la sincronización de acciones y la concertación de esfuerzos. No es la primera vez que, ante un nuevo conflicto, disfrazado de crisis migratoria, Marruecos hace como si no tuviera nada que ver y España llega tarde. En nuestro caso, sería la mejor de las hipótesis: desidia como freno de males mayores. Tiene sus defensores. Peor sería desconocer lo que se estaba fraguando al otro lado de la frontera sin los servicios de inteligencia lo vieran venir.

Así que nada de crisis migratoria. Es un problema de seguridad nacional que afecta a la soberanía y la integridad territorial, principios violados ante la indolencia culpable del Gobierno, cuya aportación de medios materiales y humanos frente a violaciones de la frontera es manifiestamente mejorable.

Véase el televisado recibimiento a Sánchez. Ninguna metáfora expresaría mejor el problema a de fondo que ese encuentro con la representación del brazo ejecutivo del Estado. Lo personalizó el todavía presidente del Gobierno, que este viernes fue abucheado en su visita a Ceuta con un blindaje personal que para sí hubiera querido esa colapsada ciudad española.

Marruecos usa a los más vulnerables para recordarnos que Ceuta y Melilla son marroquíes y volverán al reino alauita

El abucheo se quedó corto porque entonces ni siquiera había adelantado su visión del problema: la culpa es de las mafias. Y, a renglón seguido, un canto a la colaboración de Marruecos con España en la expulsión de ilegales ¿Mande?

La entrada masiva no fue un fenómeno espontáneo, sino una operación tolerada —si no alentada— para recordar a España la vulnerabilidad de Ceuta y mantener viva su vieja reivindicación sobre la ciudad. Una forma de actualizar el hecho de que Marruecos conserva la capacidad de convertir la frontera en un instrumento de presión. No hace falta llegar a la invasión militar. Basta esta operación híbrida que usa la migración como palanca diplomática para activar el pisotón marroquí sobre la huella española en Ceuta, Melilla y el Sáhara.

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Estamos ante el enésimo tanteo de la capacidad de respuesta de España ante las reivindicaciones territoriales del reino alauita en deliberada coincidencia con la celebración del 27 aniversario del acceso al trono de Mohamed VI. Más o menos explícita, es una nueva dosis de recuerdo sobre la marroquinidad de Ceuta y Melilla. Un amago más. Una prueba de fuerza sobre los límites de resistencia del Estado español. Un ensayo más de lo que algún día será el paso irreversible para la reintegración de Ceuta y Melilla al territorio marroquí, cuyo argumentario se inspira en la esperanza de recuperar Gibraltar para la soberanía española.

Tampoco es nuevo que Marruecos use a los más desfavorecidos para recordarnos que Ceuta y Melilla son marroquíes. Y que antes o después volverán al regazo del reino alauí, aunque hace seiscientos años, cuando empezaron a ser españolas por su pertenencia al reino de Castilla, la familia de Mohamed VI ni estaba ni se la esperaba.

Lo vimos en la famosa "marcha verde" de 1975 (expansionismo marroquí sobre una provincia española). Y lo vimos en la crisis de 2021 (puente de plata de la policía marroquí a sus compatriotas de camino ilegal a España). Viejo truco de los autócratas el de utilizar la a las masas como carne de cañón en sus conflictos diplomáticos. Pero habida cuenta de que hablamos de dos países amigos, con importantes áreas comunes de cooperación bilateral, no debemos incurrir en falta de respeto al país vecino, y mucho menos en la deshumanización de las personas que van donde las lleva el hambre. Ellos no son la "amenaza".

Salvo en la derivada europea de la invasión de Ceuta, que ha provocado el cierre del espacio Schengen a la libre circulación entre Italia y España, no podemos despachar el asunto en clave migratoria. Es invasión programada con la participación o al menos el conocimiento de los servicios de inteligencia del reino alauita ¿O alguien cree realmente que la avalancha de estos días ha sido espontánea y, por tanto, imprevisible?

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