La tragedia de Urda o por qué no basta con echar a Sánchez
Más allá de quién habite la Moncloa a partir del 29-N, el país reclama un Ejecutivo que sustituya las trincheras por la verdad y anteponga el servicio público a la supervivencia de partido
Más allá de quién habite la Moncloa a partir del 29-N, el país reclama un Ejecutivo que sustituya las trincheras por la verdad y anteponga el servicio público a la supervivencia de partido
Otra vez el relato. Otra vez el trile. Otra vez elecciones. El problema es que, en esta ocasión, no le va a funcionar. Ni las movilizaciones ni las encuestas dan al PSOE los réditos esperados. Lo que no consiguió la corrupción lo consigue la vivienda
Alrededor de Moncloa comienzan a aparecer demasiados movimientos propios de quien ya no piensa en cómo gobernará durante los próximos meses, sino en cómo llegará a los siguientes comicios
El hedor a descomposición que desprende este final de ciclo está haciendo aflorar nombres, relaciones, intermediarios y episodios que hasta hace poco parecían condenados a permanecer enterrados
Hay gobiernos que administran instituciones. Otros prefieren colonizarlas. Lo hemos visto demasiadas veces. Allí donde existe una silla susceptible de ser ocupada, aparece enseguida la tentación de Moncloa de colocar una bandera