¿Tienes una 'startup' y buscas financiación? Ahora hay más opciones que nunca: las vías para conseguirla
Las 'startups' comienzan siendo una mera idea, luego pasan a un Excel y, si todo sale bien, acaban convirtiéndose en una empresa exitosa. Y en todos los pasos, la inversión es esencial. Lo analizamos de la mano de cuatro expertos
Hace una década y media, aproximadamente, el fenómeno startup se apoderó de España. No es que emprender fuera algo nuevo en nuestro país, ni mucho menos, pero es verdad que la masificación de internet abrió las puertas de lo que sería prácticamente un sector nuevo: el emprendimiento tecnológico. Aprendimos conceptos como business angels, ronda de financiación, unicornio, exit, capital semilla...
En estos 15 años, el ecosistema tecnológico de nuestro país ha cambiado mucho, muchísimo. Sobre todo, a nivel de financiación de proyectos. No solo porque cada vez haya más fondos y más volumen de inversión, sino también porque la búsqueda de financiación se ha profesionalizado al máximo y se ha adaptado a cada una de las fases por las que puede pasar una startup, desde sus inicios hasta su consolidación.
Así que es hora de hacer balance. ¿Cómo ha evolucionado la financiación para startups en los últimos años? ¿Qué opciones tienen los españoles que a día de hoy quieran emprender? ¿Qué tipo de inversión encaja mejor en cada fase? Para obtener algunas respuestas, nos hemos acercado a South Summit Madrid. Concretamente, a la mesa redonda Cómo financiar tu startup más allá del Venture Capital, que tuvo lugar este jueves y en la que pudimos hablar con Iván Navas, CEO de Doofinder; Sandra Montes, CEO de ScrapAd; Natalia Villora, CEO de flowww; y Laurent Arens, director de Inversión de BStartup, el servicio financiero para startups y scaleups de Banco Sabadell, que moderó el encuentro.
¿Cómo se financian las startups españolas?
A la hora de montar y hacer crecer una startup, las opciones de financiación son múltiples y variadas, si bien cada cual tiene su momento preferido de entrada, su aportación media de capital, etc. Según el análisis del Observatorio de Startups, los fondos de venture capital han sido, históricamente, los actores más relevantes del sector, tanto en el número de operaciones como en el capital aportado en las mismas.
"España ha avanzado mucho en los últimos años y hoy existe un ecosistema más maduro, con más fondos y más capital disponible", asegura Laurent Arens. Pero no vayamos tan de prisa: emprender implica una serie de pasos y cada uno de ellos suele llevar un tipo de inversión asociada.
Ronda inicial: dinero propio y FFF's
Las necesidades de financiación de una startup surgen, como es natural, desde sus primeros pasos. "En fases muy iniciales suele existir cierto acceso a capital", afirma Arens, "pero no es un capital ilimitado ni homogéneo: depende mucho del equipo, del sector y de la capacidad de generar confianza en una fase donde todavía hay mucha incertidumbre. Cada vez vemos más actores en early stage, pero sigue siendo un entorno exigente".
En cualquier caso, haya financiación o no, lo cierto es que los inicios suelen ser modestos. Tal y como refleja el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), la práctica mayoría puede arrancar con una cantidad que oscila entre los 3.000 y los 30.000 euros.
Y ese dinero inicial, ¿de dónde sale? Teniendo en cuenta que las necesidades no son demasiado elevadas, son los propios fundadores quienes tiran de sus ahorros personales para ello, seguidos, bastante de lejos, por los bancos y las famosas tres F's: friends, family & fools (amigos, familiares y 'locos').
Fue exactamente lo que le ocurrió a Natalia Villora, tanto en su proyecto inicial como en flowww, un software as a service (SAAS) que ofrece una gestión integral para centros de salud y belleza. "Nosotros veníamos de montar antes una agencia de marketing tradicional", nos cuenta. "En 2002, la agencia arrancó y rápidamente empezamos a facturar a los clientes, pero, en los primeros meses, la ayuda familiar nos dio algún empujón". Eso sí, "cuando pivotamos a flowww, ya sabíamos cómo hacer caja. Pero, para los dos proyectos, en nuestros inicios la financiación bancaria fue clave para poder avanzar".
Cómo pasar de proyecto... a empresa
Se trata de uno de los estadios críticos para cualquier startup: ¿en qué momento lo que empezó siendo una idea ha cogido forma? ¿A partir de qué fase lo que parecía un proyecto prometedor se ha convertido en una empresa con un modelo de negocio sólido y vida propia? Y, sobre todo, ¿qué tiene que pasar para que una startup sienta que puede dar el paso y buscar financiación de un fondo de inversión?
Desde su experiencia en BStartup, Laurent Arens cree que hay cuatro factores para que un fondo se interese por una compañía: "El equipo (con capacidad de ejecución, ambición y complementariedad), el mercado (suficientemente grande y con potencial de crecimiento), el producto (una propuesta de valor clara y diferenciada) y la tracción (que haya señales que validen una demanda real, aunque sea incipiente)".
Cuatro factores para que un fondo invierta: "Equipo, mercado, producto y tracción" (Laurent Arens, BStartup Banco Sabadell)
Un momento; ¿y la facturación? ¿No es imprescindible que una startup genere ingresos notables para acudir a un fondo? "No siempre hace falta facturación en fases iniciales", argumenta, "pero sí necesitamos que haya evidencias de que el proyecto puede escalar".
En cualquier caso, matiza, siempre hay excepciones a los requisitos anteriores: "Invertimos también en first-time founders (fundadores de primera generación) cuando detectamos talento, capacidad de ejecución y un conocimiento profundo del problema que están resolviendo". Y, muchas veces, esa primera oportunidad llega "demostrando tracción temprana, construyendo producto y rodeándose de buenos advisors (consejeros) o primeros inversores". Los datos respaldan esta realidad. Según el informe State of European Tech, entre 2016 y 2025 ha ido aumentando el capital disponible –también procedente de fondos– para las startups que comienzan su andadura.
También es verdad que, en muchas ocasiones, depende del sector en el que se inserte la startup, de la complejidad de su tecnología o del cliente al que se dirijan: no es lo mismo montar un ecommerce para todos los públicos que un software de gestión empresarial para compañías del Ibex. "Los negocios digitales tienen siempre más adhesión entre los business angels y FFF’s", afirma Natalia Villora. En su opinión, "existen bastantes formas de localizar capital al principio: abundan las aceleradoras, incubadoras y fondos semilla. El desafío está en tener montado el plan de negocio correctamente para poder impactar a este tipo de vehículos".
Rondas posteriores: los fondos entran en acción
A medida que la compañía va creciendo o prolongándose en el tiempo, llega la hora de acometer las siguientes rondas de financiación. Algo que también evalúa The State of European Tech, que deja claro que, entre 2016 y 2025, la inversión en las siguientes etapas también ha venido creciendo.
Y recurrir a la inversión en equity, como todo, tiene sus ventajas y desventajas. Laurent Arens lo tiene claro: "La financiación externa permite acelerar el crecimiento, invertir antes en equipo o producto y capturar oportunidades de mercado más rápidamente". A cambio, "implica dilución, mayor exigencia de resultados y cierta presión en los plazos. Sin embargo, la financiación bancaria no diluye la compañía y hay muchas startups que prefieren combinar inversión en equity y financiación. Por poner en contexto, en 2025, desde BStartup, concedimos 500 millones de euros en financiación bancaria a startups", aclara.
Para Natalia Villora, "cuando estás preparado, todo son ventajas. Pero tienes que asumir un escenario claro: estás sujeto a ofrecer un crecimiento y una rentabilidad". Y ojo, porque "eso no es malo si entiendes que quieres lo mismo que el fondo de inversión. Si hay buena relación, todo son ventajas".
"Cuando estás preparado, todo son ventajas… si entiendes que compartes objetivos con el inversor" (Villora, flowww)
Sandra Montes tiene claro que "la financiación no es un fin en sí mismo, sino una herramienta. Puedes invertir antes en producto, tecnología, personas o expansión internacional y aprovechar oportunidades que, de otra forma, tardarías mucho más tiempo en abordar, o a las que simplemente llegarías tarde". Y así ocurrió con ScrapAd, su plataforma global para la compra y venta de chatarra y metales reciclables.
Además, más allá del capital, "contar con inversores aporta una red de apoyo y asesoramiento formada por personas con gran experiencia empresarial, que te acompañan en el crecimiento de la compañía y luchan contigo por los objetivos comunes". Desde su punto de vista, "recurrir a la financiación externa tiene sentido cuando existe una oportunidad clara para acelerar el crecimiento".
En cualquier caso, sería iluso obviar que, en muchas ocasiones, hay startups que no consiguen atraer a los fondos. "Seguro que existen buenos proyectos que se quedan por el camino por falta de financiación", afirma Iván Navas, "pero no creo que sea el problema principal del ecosistema emprendedor a la hora de poner en marcha un proyecto".
"No todas las empresas son invertibles, lo cual no significa que sean malos negocios" (Sandra Montes, ScrapAd)
Y es que "es importante entender que no todas las empresas son invertibles, lo cual no significa que sean malos negocios", matiza Sandra Montes. "Los fondos buscan oportunidades con unas características muy concretas de crecimiento y de retorno. Por eso es tan importante que existan cada vez más alternativas de financiación que permitan a cada empresa encontrar la fórmula que mejor encaje con su estrategia y etapa de desarrollo".
Bootstrapping: la excepción que confirma la regla
En el camino de la búsqueda de la financiación, casi todos los modelos son posibles: hay startups que la necesitan desde el principio, otras recurren a ella cuando quieren contratar a más gente, otras cuando buscan crecer más rápido, otras para expandirse más allá de nuestras fronteras... Pero, ¿hay quien no necesita financiación externa en ningún momento y, aun así, consigue ser rentable?
Lo cierto es que sí y recibe un nombre. Se trata del bootstrapping, un modelo de emprendimiento que podríamos resumir en cuatro palabras: "Antes de gastar, ingresa". Las bootstrapped startups son aquellas que se financian única y exclusivamente con el dinero que generan, sin recurrir a ningún tipo de inversión externa. Para ello, obviamente, la compañía debe tener un modelo de negocio que le permita facturar desde el primer día.
Y ese es precisamente el modelo que siguió Iván Navas con Doofinder, que ayuda a los ecommerce a mejorar la conversión y las ventas. "En nuestro caso, fue una elección voluntaria", reconoce. "Tal y como planteamos el plan de negocio, entendimos que no necesitábamos fuentes de financiación externa". Para él, "la principal ventaja del bootstrapping es la autonomía en la toma de decisiones", ya que "un inversor externo, principalmente, quiere multiplicar su capital. El hecho de no haber recurrido a la financiación externa nos permite no focalizar todo el esfuerzo en el plano económico". Además, este modelo "obliga a la compañía a crear procesos eficientes".
"La principal ventaja del 'bootstrapping' es la autonomía en la toma de decisiones" (Iván Navas, Doofinder)
Todo, obviamente, tiene su contrapeso. El CEO de Doofinder ve dos posibles desventajas al bootstrapping. "La primera, el tiempo: con capital externo se pueden acortar tiempos –tanto para bien como para mal– en el crecimiento de una compañía". Y la segunda, "la visión externa: creo que, en alguna ocasión, tener el apoyo de gente que ha visto otras realidades empresariales puede ayudar".
"Yo admiro mucho a las compañías que son capaces de crecer mediante bootstrapping", confiesa Sandra Montes. "Demuestran una gran disciplina financiera y capacidad de ejecución desde el comienzo", añade.
Como vemos, las fórmulas son muchas y variadas: nacer con dinero interno o externo, crecer deprisa o despacio, optar por un tipo de inversión u otra... El abanico de posibilidades es (casi) infinito, así que lo único que une a todas las startups es, en realidad, lo más importante de todo: que la idea que un día apareció en su cabeza se convierta en una empresa rentable, sostenible y exitosa.
Hace una década y media, aproximadamente, el fenómeno startup se apoderó de España. No es que emprender fuera algo nuevo en nuestro país, ni mucho menos, pero es verdad que la masificación de internet abrió las puertas de lo que sería prácticamente un sector nuevo: el emprendimiento tecnológico. Aprendimos conceptos como business angels, ronda de financiación, unicornio, exit, capital semilla...