Grupo Antolin y bonistas negocian contrarreloj para evitar una guerra judicial con la banca a la espera
La compañía que encabeza Emma Antolín ya convenció a la banca para reestructurarse, pero quiere atar el apoyo de los bonistas para evitar una guerra judicial
Grupo Antolin y los bonistas mantienen las espadas en alto. La compañía burgalesa de componentes de automoción mantiene negociaciones con sus bonistas para alcanzar un acuerdo que permita sacar adelante su plan de reestructuración con el apoyo unánime de sus acreedores, y que afecta a un pasivo de 1.200 millones. La banca, como ya publicó ElConfidencial, ha alcanzado ya un acuerdo con la familia Antolín.
En concreto, Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell y Bankinter ya han dado su apoyo a la reestructuración. El acuerdo contempla una extensión de los vencimientos de deuda financiera hasta 2030 o más adelante, así como una línea de financiación de circulante a largo plazo, de hasta 220 millones de euros, para reforzar la operativa del grupo.
El grupo burgalés ya cuenta con apoyos suficientes para aprobar su reestructuración, pero no quiere tener que arrastrar a los bonistas, que ya han iniciado acciones legales en tribunales de Reino Unido y Estados Unidos al considerar que están recibiendo un trato injusto respecto a los bancos. En un hipotético caso de arrastre, además, la reestructuración sería impugnada por los bonistas, lo que abriría la puerta a que un tribunal tumbara el plan. Además, la apertura de pleitos en otras jurisdicciones llevaría a que una reestructuración sin acuerdo abriera un embrollo judicial en varios frentes. El objetivo, según diferentes fuentes de mercado consultadas por ElConfidencial, es alcanzar un consenso absoluto para blindar la reestructuración.
Antolin amplió el plazo para llegar a un acuerdo hasta el próximo 16 de octubre. A partir de ahí, si no hay acuerdo, o se vuelve a extender el plazo o se vuelve a los tribunales. Las mismas fuentes detallan que este periodo de espera ('stand-still') está sujeto a unas condiciones suspensivas que se han incumplido, en torno a métricas financieras y de negocio, pero que nadie ha decidido resolverlo de manera unilateral (aun pudiendo) porque la voluntad de las partes es alcanzar un acuerdo.
El gigante español de automoción sigue teniendo como primera opción un acuerdo total, pero las conversaciones cada vez son más tensas a medida que se acerca el vencimiento del periodo de tregua. Ya hubo negociaciones difíciles entre las partes en primavera y en el inicio de verano, con un plan de reestructuración remitido al juzgado que se había acordado por la empresa y los bancos, que se retiró por no contar con el apoyo de los bonistas, para buscar un pacto con ellos. El 14 de agosto se firmó el preacuerdo con un periodo de negociaciones para formalizarlo en una reestructuración que no llega. El 16 de octubre expira la prórroga. Si no se consigue un pacto, que quieren todas las partes, se volvería al juzgado con un plan de reestructuración no consensual, pero con mayorías suficientes para sacarlo adelante y arrastrar de forma forzosa a los bonistas. Los bancos, por ahora, están a la espera de que lleguen a un acuerdo empresa y bonistas, y mantendrán su posición de apoyo si no hay cambios sustanciales.
En el procedimiento, Antolin está asesorado por Gómez-Acebo & Pombo y Houlihan Lokey, mientras que los bonistas se han puesto en manos de Cuatrecasas y Alvarez & Marsal. Por su parte, la banca cuenta con A&O Shearman y PJT Partners.
Primer semestre positivo
A falta de concretar la reestructuración, Antolin ha cerrado el primer semestre del año en positivo. La compañía terminó los seis primeros meses del ejercicio con un beneficio de 56,4 millones frente a las pérdidas de 11,3 millones registradas un año antes. Estos resultados están impactados por la plusvalía que ha obtenido el grupo con la venta de su negocio en India.
En el mismo periodo, Antolin ha registrado una entrada de pedidos de 2.200 millones de euros, el doble que en el mismo periodo del año anterior, si bien los ingresos descendieron un 11% hasta los 1.733 millones de euros.
Grupo Antolin y los bonistas mantienen las espadas en alto. La compañía burgalesa de componentes de automoción mantiene negociaciones con sus bonistas para alcanzar un acuerdo que permita sacar adelante su plan de reestructuración con el apoyo unánime de sus acreedores, y que afecta a un pasivo de 1.200 millones. La banca, como ya publicó ElConfidencial, ha alcanzado ya un acuerdo con la familia Antolín.