La manía de Recursos Humanos de pedir un idioma al candidato que luego no usa en el puesto de empleo
4 de cada 10 trabajadores españoles tuvieron que acreditar un segundo idioma para ser contratados y no lo utilizan en su puesto. El porcentaje se eleva al 63,3% entre quienes cuentan con posgrado o doctorado
'Requisitos: dominio del idioma inglés, nivel mínimo B2. Valorable francés o alemán'. Seguro que habrás leído algo similar al buscar trabajo. De hecho, rara es la oferta de empleo hoy en día en la que no solicitan al candidato que tenga conocimiento de alguna lengua extranjera. Pedir otro idioma lo piden. El caso es para qué o por qué, si en muchos puestos ni siquiera lo vas a usar.
Muy a menudo, da igual el puesto de empleo por el que se postule que uno de los requisitos será hablar inglés, o chino, o francés, o cualquier otra lengua. No es casualidad que el 88,9% de las personas considere que saber más de una lengua mejora las posibilidades de encontrar empleo, según la compañía de talento Randstad. Los datos así lo avalan.
De acuerdo con un estudio de la agencia de empleo, casi el 40% de los trabajadores españoles tuvo que acreditar un segundo idioma para ser contratado y no lo utiliza en su puesto. El porcentaje de perfiles a los que se exigió otra lengua que después no utilizan se eleva al 63,3% entre quienes cuentan con postgrado, máster o doctorado. ¿Por qué recursos humanos pide al candidato algo que, en realidad, da lo mismo si lo sabe o no?
En realidad, los expertos lo achacan a varios motivos. Raquel Valero, senior manager de la división de Commerce en la consultora Robert Walters, comenta que el conocimiento de idiomas ha dejado de valorarse únicamente por su aplicación directa en el puesto y, en algunos procesos de selección, funciona también como un criterio adicional para diferenciar candidaturas. En su opinión, algunas organizaciones lo asocian con la capacidad de aprendizaje, la adaptabilidad o la apertura a entornos internacionales, aunque estas competencias deben evaluarse por sí mismas y no darse por supuestas por el dominio de una lengua.
En otros casos, el requisito responde a una previsión de futuro. "Aunque la posición no implique utilizar otro idioma de forma habitual, la organización busca profesionales preparados para participar en proyectos internacionales, atender a nuevos clientes o asumir responsabilidades más amplias. Asimismo, cuando el conocimiento del idioma va acompañado de una experiencia en el extranjero, esta puede aportar habilidades relevantes para desenvolverse en entornos multiculturales", indica Valero.
Miguel Mercado, director nacional de Randstad Professional, división especializada en reclutamiento de la firma del mismo nombre, coincide en esta premisa: "Observamos que este desajuste suele originarse en la definición inicial de los perfiles por parte de las empresas contratantes, no en el proceso de selección en sí. En muchas ocasiones, las compañías solicitan un idioma de forma preventiva ante posibles proyectos internacionales futuros o por mantener descripciones de puestos de trabajo heredadas que no han sido actualizadas".
"Las compañías solicitan un idioma por mantener descripciones de puestos heredadas que no han sido actualizadas"
En cuanto a por qué el porcentaje se incrementa para los que cuentan con un título de posgrado, Valero señala que la relación puede explicarse por dos factores. Por un lado, determinados programas de máster y posgrado incorporan requisitos lingüísticos de acceso o graduación, o imparten parte de sus contenidos en otro idioma, por lo que se da por hecho que el aspirante sabe idiomas (más concretamente inglés). Por otro lado, estos profesionales suelen optar por posiciones especializadas o de mayor responsabilidad, en cuyos procesos de selección se valora la capacidad de trabajar en entornos internacionales.
"En posiciones de alta especialización o roles directivos, el nivel de competencia es muy elevado, por lo que dominar otras lenguas puede funcionar como una barrera de entrada obligatoria para superar las fases iniciales del proceso de selección. A esto hay que sumar que muchos de estos profesionales son incorporados bajo la premisa de liderar proyectos con exposición exterior, pero en la práctica diaria del negocio sus responsabilidades acaban limitándose al ámbito local", apunta Mercado.
Además, Mercado afirma que la relación directa entre requerir idiomas y sacarse un posgrado responde a las dinámicas de contratación en perfiles de alta cualificación. "A mayor nivel formativo, las empresas asumen que el candidato debe contar con un perfil global, exigiendo la acreditación del idioma como un indicador de excelencia y capacidad de aprendizaje, no tanto por una necesidad técnica inminente en el puesto".
"En procesos muy competitivos, el idioma también puede utilizarse como un elemento adicional para diferenciar candidaturas, incluso cuando su aplicación cotidiana es limitada. Por tanto, más que una relación automática entre nivel de estudios y necesidad de idiomas, puede existir una combinación de requisitos académicos, expectativas sobre la trayectoria profesional y criterios de selección", alude Valero.
No obstante, la senior manager señala que es importante distinguir entre una competencia imprescindible y una que simplemente resulta deseable. Para ella, exigir un idioma sin una necesidad actual o una previsión razonable de uso puede limitar innecesariamente el acceso al talento y generar frustración. El reto para las organizaciones consiste en definir con precisión qué capacidades necesita cada posición y ajustar los requisitos a esa realidad.
'Requisitos: dominio del idioma inglés, nivel mínimo B2. Valorable francés o alemán'. Seguro que habrás leído algo similar al buscar trabajo. De hecho, rara es la oferta de empleo hoy en día en la que no solicitan al candidato que tenga conocimiento de alguna lengua extranjera. Pedir otro idioma lo piden. El caso es para qué o por qué, si en muchos puestos ni siquiera lo vas a usar.