El nuevo 'soldado' incansable de la Marina de EEUU es este dron que puede vigilar el estrecho de Ormuz durante meses sin repostar
El dron ha sido diseñado para operar en mar abierto durante 6 meses. En ese lapso de tiempo, puede recorrer hasta 15.000 kilómetros sin mantenimiento directo
La Marina de EEUU ya prueba un dron naval autónomo capaz de patrullar durante meses sin repostar, una tecnología que podría cambiar cómo se realizar la vigilancia en zonas críticas como el estrecho de Ormuz gracias a su propulsión solar y su capacidad de operar sin tripulación.
El sistema, denominado Lightfish y desarrollado por la empresa estadounidense Seasats, representa un nuevo paso en la estrategia de la US Navy para avanzar hacia una flota con un alto porcentaje de plataformas no tripuladas antes de 2045. Su diseño compacto, junto a su autonomía prolongada, lo sitúa como una herramienta clave en misiones de inteligencia marítima.
Con apenas 3,5 metros de largo y un peso de 138 kg, este dron de superficie autónomo está diseñado para tareas de vigilancia, reconocimiento y control de áreas sensibles. Su velocidad máxima de cinco nudos puede parecer limitada, pero su verdadero valor reside en su capacidad de operar durante largos periodos sin intervención humana.
Un dron diseñado para misiones prolongadas
Uno de los aspectos más destacados del Lightfish es su autonomía: puede permanecer en el mar hasta seis meses o recorrer cerca de 8.000 millas náuticas (unos 14.800 kilómetros, aproximadamente) sin necesidad de mantenimiento directo. Esta característica lo convierte en un activo especialmente útil en entornos estratégicos donde la presencia constante es fundamental.
El sistema energético combina paneles solares con una célula de combustible de metanol que puede generar entre 11 y 28 kWh, garantizando el suministro incluso en condiciones adversas. Además, su quilla lastrada le permite estabilizarse automáticamente en mares agitados, soportando condiciones de hasta estado seis, con olas de gran altura.
Desde el punto de vista operativo, el dron incorpora inteligencia artificial, navegación sin GPS y múltiples sistemas de comunicación como LTE, Iridium o Starlink. A ello se suman cinco cámaras de alta definición que permiten monitorizar amplias zonas marítimas en tiempo real.
Capacidad demostrada en operaciones reales
Las pruebas realizadas por la US Navy y sus socios han validado su rendimiento en misiones de larga distancia. En un primer intento, el dron recorrió 4.000 kilómetros entre San Diego y Hawái en 73 días. Posteriormente, completó una travesía transoceánica de 11.200 kilómetros hasta Japón, consolidando su fiabilidad operativa.
Más recientemente, el Lightfish fue desplegado durante el ejercicio militar Cutlass Express 2026 en el océano Índico occidental, donde demostró su capacidad para integrarse en operaciones conjuntas. Este tipo de sistemas, junto a futuros drones submarinos como el Lamprey, refuerzan la vigilancia marítima sin exponer personal humano.
A diferencia de otros vehículos no tripulados armados, el Lightfish está enfocado exclusivamente en tareas de vigilancia y reconocimiento. Su diseño modular permite adaptar sensores y cargas útiles en cuestión de minutos, facilitando su uso en misiones marítimas de todo tipo.
La Marina de EEUU ya prueba un dron naval autónomo capaz de patrullar durante meses sin repostar, una tecnología que podría cambiar cómo se realizar la vigilancia en zonas críticas como el estrecho de Ormuz gracias a su propulsión solar y su capacidad de operar sin tripulación.