Adiós al labial mate: el gloss vuelve a ser la gran tendencia de labios del otoño 2026
El gloss de 2026 conserva todo lo divertido del que llevábamos hace veinte años. Ahora también hay péptidos, ceramidas, fórmulas más ligeras y productos híbridos que prácticamente hacen de bálsamo
Durante años, el brillo de labios quedó asociado a una época muy concreta. Principios de los 2000, pantalones de tiro bajo, perfumes dulces y un Juicy Tube de Lancôme dando vueltas por el bolso. Después llegaron los labiales mate, cada vez más cubrientes y resistentes, y el gloss empezó a parecer una reliquia adolescente. En 2026, sin embargo, los labios vuelven a brillar. Y bastante.
La explicación no está únicamente en el regreso de la estética Y2K. También ha cambiado lo que buscamos en un producto de labios. Después de años intentando que el color permaneciera intacto durante horas, aunque eso significara convivir con fórmulas más secas, ahora triunfan los acabados cómodos y jugosos. El gloss encaja perfectamente en esa idea de maquillaje menos rígido, que se puede aplicar sin demasiada precisión y retocar en cualquier sitio. Además, las nuevas fórmulas tienen poco que ver con aquel producto pegajoso al que terminaba adherido el pelo cada vez que hacía viento.
Dior Addict Lip Maximizer es probablemente uno de los ejemplos más conocidos de esta evolución. Mantiene ese acabado casi de espejo que esperamos de un gloss, pero añade un efecto voluminizador gracias a esa sensación refrescante tan característica de su fórmula. Es uno de esos productos en los que el brillo importa tanto como el efecto visual de unos labios más carnosos. Y explica bastante bien por qué los voluminizadores se han convertido en una categoría propia dentro del maquillaje.
Dior
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En el extremo de quienes quieren brillo pero no renuncian al color está MAC Lipglass Air Non-Sticky Gloss. Su interés está precisamente en combinar pigmentación y una textura más ligera de lo que tradicionalmente asociamos a un gloss. Puede utilizarse como alternativa a un labial convencional porque existen tonos con bastante presencia, pero deja ese acabado húmedo que ahora vuelve a verse por todas partes. Es una buena opción para entender otra de las claves del regreso del gloss: ya no tiene por qué ser simplemente transparente o ligeramente rosado.
MAC
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Lancôme Juicy Tubes fue uno de los productos que definieron el maquillaje de principios de siglo y su recuperación tiene bastante sentido en pleno revival dosmilero. La firma los ofrece actualmente en distintos acabados, entre ellos crema, glitter y jelly. Quien utilizara los originales reconocerá inmediatamente el concepto, aunque no conviene rescatar el que lleve veinte años olvidado en un cajón. Los productos para labios están en contacto continuo con la boca y no son precisamente los mejores candidatos para coleccionar indefinidamente una vez abiertos.
Lancôme
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También ha cambiado la frontera entre maquillaje y tratamiento. Rhode Peptide Lip Treatment, uno de los productos con los que Hailey Bieber convirtió su marca en fenómeno, es un ejemplo bastante claro. Técnicamente está planteado como tratamiento labial, pero visualmente funciona como un gloss: deja mucho brillo y algunas versiones incorporan además color. Su fórmula con péptidos busca mantener los labios hidratados y evitar la sensación de sequedad. Es decir, uno puede llevarlo por estética y terminar utilizándolo continuamente por comodidad.
Rhode
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Algo parecido sucede, desde una posición mucho más clásica, con Chanel Rouge Coco Gloss. La fórmula incorpora ceramidas de camelia y péptidos y combina ese componente de cuidado con una gama que va desde rosas muy suaves hasta tonos nude y opciones con partículas brillantes. Es interesante que convivan referencias claramente dosmileras con colores que podrían haber salido perfectamente de un neceser de los años 90. Porque el regreso del gloss está bebiendo, en realidad, de varias décadas a la vez.
Chanel
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Otra posibilidad es utilizar el brillo como último paso y no como único producto. Benefit Benetint Pocket Pal reúne el famoso tinte Benetint y un gloss para utilizarlos juntos. Primero se aplica el tinte, que deja ese efecto rojizo parecido al color natural que adquieren los labios, y después el brillo. La ventaja de este tipo de combinación es que, cuando desaparece la capa más brillante, porque desaparecerá: sigue siendo un gloss, permanece parte del color debajo.
Benefit
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Lo curioso es que el gloss ha regresado justo cuando el maquillaje parece empeñado en borrar algunas de las reglas que dominaron la década anterior. Ya no necesitamos que un labial sobreviva intacto a una comida de tres platos para considerarlo bueno. A veces basta con que sea agradable, favorezca y pueda reaplicarse en diez segundos.
El gloss de 2026 conserva todo lo divertido del que llevábamos hace veinte años, pero ha eliminado buena parte de sus inconvenientes. Sigue habiendo brillo exagerado, tonos rosa bebé y un punto descaradamente nostálgico. Solo que ahora también hay péptidos, ceramidas, fórmulas más ligeras y productos híbridos que prácticamente hacen de bálsamo. Recuperar los vaqueros de tiro imposible de 2004 puede seguir siendo negociable. Recuperar el gloss resulta bastante más fácil.
Durante años, el brillo de labios quedó asociado a una época muy concreta. Principios de los 2000, pantalones de tiro bajo, perfumes dulces y un Juicy Tube de Lancôme dando vueltas por el bolso. Después llegaron los labiales mate, cada vez más cubrientes y resistentes, y el gloss empezó a parecer una reliquia adolescente. En 2026, sin embargo, los labios vuelven a brillar. Y bastante.