Balenciaga ya no es Balenciaga: la firma se despide de uno de sus grandes símbolos, los tacones

Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Pierpaolo Piccioli ha presentado su nueva propuesta para la primavera-verano del 2027 en la Semana de la Moda de París, rompiendo con todos los códigos de la 'maison'.
Si hay algo que haya definido los 10 años de Demna en Balenciaga han sido sus zapatos. Sus crocs de tacón y con plataforma, los botines Knife, las Sock boots y Le Cagole heels marcaron una época que creíamos que nunca iba a acabar. El diseñador georgiano convirtió a la firma de origen español en una marca vanguardista y futurista, que tampoco escapaba de la polémica.
En su momento, Balenciaga fue muy criticada al lanzar diseños que para muchos suponían una tomadura de pelo con muchos ceros, como la bolsa de basura que se transformaba en un bolso de 1.790 euros, las zapatillas completamente destrozadas que llegaron a costar 1.450 € y la falda-toalla de 695, por nombrar algunas. Demna hizo de la provocación y la banalización del lujo todo un arte, por lo que tras su salida, todos estábamos pendientes por ver por dónde iba a ir Pierpaolo Piccioli.
En su debut hace un año, nos sorprendió con una colección más relajada de la firma, pero siguiendo la misma estética característica, con siluetas exageradas, gafas de sol que ocupaban casi toda la cara y el uso del cuero, aunque comenzó a introducir colores pastel y líneas más suaves. Esta misma fórmula la replicó en su propuesta para otoño-invierno 26/27, siendo igual de provocadora, pero ahora, el italiano ha querido romper con todo.
Balenciaga renace la próxima primavera
En la colección para la primavera-verano 2027, Piccioli ha transformado a Balenciaga por completo, con vestido de gasa vaporosos, prensas sin estructura adornadas de flecos, pantalones cargo estilo barril y una paleta llena de color. Una propuesta más cerca de Jacquemus o Chloé que del Balenciaga de Demna, pero el golpe final lo ha dado con los zapatos.

Durante todo el desfile, los protagonistas han sido las botas y los zapatos planos, que solo competían con alguna sandalia de tacón bajo que, además, era transparente. Atrás quedaron los tacones extra altos, con formas imposibles o las puntas con un largo imposible. Ahora Balenciaga apuesta por el minimalismo en el calzado.
Pierpaolo Piccioli acaba de dar un golpe en la mesa que no podemos pasar por alto. El diseñador se niega a ser continuista y prefiere explorar la marca bajo su propia visión. No se parece a Fendi ni a Valentino, las casas donde estuvo antes. Tampoco sigue los códigos de Demna Gvasalia. Acabamos de presenciar el nacimiento del Balenciaga de Piccioli.



Comentarios