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Resumen para tablas
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Sambo (rey)
[editar]Sambo (otras grafías del nombre: Sabo,[1] Sabbas,[2] Samaxo)[3] y en sánscrito Śambhu.[4] fue el sátrapa y gobernante de Sindimana, en la satrapía aqueménida de India (el bajo valle del río Indo), durante la campaña de la India de Alejandro Magno. [3] Es posible que fuera el principal gobernador de la satrapía de India en aquel entonces, tal como sugiere su posterior nombramiento para el cargo por parte de Alejandro Magno, a pesar de la existencia de gobernantes rivales como Musicano y Porticano/Oxicano.[5]
Según Pierre Herman Leonard Eggermont,[6] Sambo es probablemente el mismo personaje al que Quinto Curcio Rufo llamó erróneamente Samaxo. Anteriormente había luchado contra los macedonios en la batalla de Gaugamela junto a Barsaentes, el sátrapa de Aracosia. Tras la muerte del pretendiente aqueménida Beso, se unió a la rebelión de Barsaentes, pero ambos fueron capturados poco después por los macedonios; no obstante, según otra versión, Sambo traicionó a Barsaentes y lo entregó a Alejandro en el Hidaspes, quien ordenó su ejecución.[3]
Tras concluir el asedio y destrucción de la plaza fuerte del rey indio Porticano y poner en venta a todos los prisioneros, el ejército macedonio sofocó la revuelta del rey Musicano,[7] quien terminaría congraciándose con Alejandro.[8]
Posteriormente Alejandro nombró a Sambo sátrapa de los «indios de las montañas» (probablemente las montañas de Kirthar), en la orilla derecha del curso actual del Indo.[5] Sin embargo, cuando Alejandro restituyó a Musicano, su rival, Sambo se rebeló contra los macedonios; se dice que su rebelión fue instigada por los brahmanes. El rey macedonio se enfrentó contra el pueblo del reino de Sambo. Desde las murallas de su ciudadela, los indígenas, que habían envenenado las puntas de sus flechas, causaron entre la tropa de Alejandro numerosas víctimas. Ante la aproximación de Alejandro, huyó hacia el este con treinta elefantes, y Alejandro entró en Sindimana sin encontrar resistencia, ya que la familia de Sambo abrió las puertas de la ciudad al conquistador. Según Diodoro Sículo, Alejandro masacró a más de ochenta mil personas —incluidos brahmanes— en el territorio de Sambo por haberse rebelado.[3] No se sabe nada más sobre él.[3]
Sambo Q. Curcio 9.8.13- pp 533-535:
Verano del 326-finales del 325:
19.8.13
Después de destruir la ciudadela del rey Porticano y poner en venta a todos los prisioneros, Alejandro se adentró en los territorios del rey Sambo 895; muchas plazas fuertes se rindieron y la ciudad más poderosa del país 896 la expugnó mediante una galería subterránea
Primavera del 325: Nuevas conquistas. En un combate contra un pueblo del reino de Sambo, los indígenas, que habían envenenado las puntas de sus flechas, causan entre la tropa de Alejandro numerosas víctimas. Ptolomeo, herido en el combate, es curado prodigiosamente (8).[9]
Sabas en Plut. Alej. 64.1, 64.5 p.110 : El Sabas aquí citado, reyezuelo de una comarca montañosa al O. del Indo", recibe otros nombres en las fuentes clásicas (Sambo en Arriano y Quinto Curcio, Sabo en Estrabón).
PLUTARCO Alej. LXIV 1, lo llama «Sabbas» y, según dicho historiador, la rebelión del reyezuelo fue instigada por los gimnosofistas. Es- TRABÓN, XV 1, 33, lo llama «Sabus». Hay que identificarlo con el príncipe indio Sambhu que, según ARRIANO V, I 16, 3, había sido nombrado por Alejandro sátrapa de los indios moradores de las montañias. p. 64
Estrabón 15.1.33: Cerca de Patalene se encuentra el país de Musicano, en los alrededores de la moderna Alor [1] y el de Sabo [2] (donde estaba Sindomana [3] p. 152, nota 236)
Segun ARRIANO V, I 16, 4, la ciudad tenia el nombre de~Sindimana». Como hace notar Giacone, tanto el nombre de la capital como el de la región, Sindolia, eran derivados del nombre del río Indo, llamado «Sindhu» en indio. (Aparece así en Q. Curcio 9.8.13 págs. 533 y 534, nota 895
Sambo en Diodoro Sículo 17.102,6-7 p. 446
[1] Esta región era una de las más ricas de India y estaba al norte de Patalene
[2] Era enemigo de Musicano y rey de una comunidad montañesa, probablemente localizada en el entorno del moderno Khithar, en la orilla derecha del curso actual del Indo. Cf. Eggermont, Alexander's Campaigns in Sind, pp. 6-9
Referencias
[editar]- ↑ Estrabón, Geografía 15.1.33.
- ↑ Plutarco, Alejandro 64.1, 64.5.
- 1 2 3 4 5 Heckel, Waldemar (2006). Who's Who in the Age of Alexander the Great: Prosopography of Alexander’s Empire (en inglés). Malden, Mass: Blackwell Publishing, Blackwell Pub. pp. 243-244. ISBN 978-1-4051-1210-9. OCLC 59147827.
- ↑ Lamotte, Etienne (1988). History of Indian Buddhism: From the Origins to the Saka Era (en inglés). Université catholique de Louvain, Institut orientaliste. p. 108. ISBN 978-90-6831-100-6. Consultado el 9 de octubre de 2026.
- 1 2 Jacobs, Bruno (2006). «ACHAEMENID SATRAPIES». Encyclopaedia Iranica (en inglés). doi:10.1163/2330-4804_EIRO_COM_204. Consultado el 9 de octubre de 2026.
- ↑ Eggermont, 1975, p. 17.
- ↑ Quinto Curcio Rufo, Historiae Alexandri Magni Macedonis 9.8.10-13.
- ↑ Droysen, 2001, p. 356.
- ↑ Quinto Curcio Rufo 19.8.13
Bibliografía
[editar]- Eggermont, Pierre Herman Leonard (1975). Alexanders' Campains in Sind and Baluchistan and the siege of the Brahmin town of Harmatelia (en inglés). Leuven: Leuven University Press. ISBN 9789061860372.
- Domínguez Monedero, Adolfo J. (2013). Alejandro Magno Rey de Macedonia y de Asia. Madrid: Sílex. ISBN 978-84-7737-795-5.
- Wirth, Gerhard (1986). Alejandro Magno. Barcelona: Salvat. ISBN 84-345-8229-5.
- Barceló, Pedro (2011). Alejandro Magno. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-5350-1.
- Caratini, Roger (2000). Alejandro Magno. Barcelona: Plaza & Janés editores. ISBN 84-01-01422-0.
- Wirth, Gerhard (1986). Alejandro Magno. Salvat. p. 22.
- Droysen, Johann Gustav (2001). Alejandro Magno. Fondo de Cultura Económica. ISBN 84-375-0509-7.
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Campaña de la India de Alejandro Magno
[editar]| Dorieo/Taller | ||||
|---|---|---|---|---|
| Parte de las Guerras de Alejandro Magno | ||||
|
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| Fecha | 327–325 a. C. | |||
| Lugar | Valle del Indo | |||
| Resultado | Macedonia conquista gran parte del Valle del Indo, pero tiene que detener el avance hacia la Llanura del Ganges. | |||
| Comandantes | ||||
| ||||
La campaña de la India de Alejandro Magno comenzó en el año 327 a. C. Tras conquistar el Imperio aqueménida de Persia, el rey macedonio Alejandro emprendió una campaña en el subcontinente indio en los actuales Afganistán y Pakistán, parte de los cuales formaban los territorios más orientales que había conquistado el Imperio aqueménida a finales del siglo VI a. C..
Tras hacerse con el control de la antigua satrapía aqueménida de Gandhara, incluida la ciudad de Taxila, Alejandro avanzó hacia el Punyab, donde se enfrentó al rey local Poros. Alejandro derrotó a Poros en la batalla del Hidaspes en el 326 a. C.[1][2] Aunque fue victoriosa, la batalla del Hidaspes fue posiblemente también la más costosa que libraron los macedonios.[3]
La marcha de Alejandro hacia el este le haría enfrentarse al Imperio Nanda de Magadha. Según las fuentes griegas, el ejército nanda era supuestamente cinco veces mayor que el ejército macedonio.[4] Su ejército, agotado, nostálgico y angustiado por la perspectiva de tener que seguir enfrentándose a grandes ejércitos indios a lo largo de la llanura Indogangética, se amotinó en el Hífasis (actual río Beas) y se negó a seguir marchando hacia el este. Alejandro, tras una reunión con su oficial Ceno, y después de escuchar el lamento de sus soldados,[5] finalmente cedió,[6] convenciéndose de que era mejor regresar. Esto hizo que Alejandro girara hacia el sur, avanzando por el sur de Punyab y Sindh, conquistando por el camino más tribus a lo largo del bajo río Indo, antes de girar finalmente hacia el oeste.
Antecedentes
[editar]Fuentes
[editar]De los que acompañaron a Alejandro a la India, Aristóbulo, Onesícrito y Nearco escribieron sobre la campaña de la India.[7] El único relato contemporáneo que se conserva de esta campaña es un informe del viaje del comandante de la marina Nearco,[8] al que se le encargó la exploración de la costa entre el río Indo y el Golfo Pérsico.[7] Este informe se conserva en la obra de Flavio Arriano Anábasis de Alejandro Magno (c. 150 d. C.). Arriano ofrece un relato detallado de las campañas de Alejandro, basado en los escritos de sus compañeros y cortesanos.[8]
El relato de Arriano se complementa con los escritos de otros autores, cuyas obras también se basan en los relatos de los compañeros de Alejandro: estos autores son Diodoro, Estrabón y Plutarco.[9]
Para Bazira y Masaga, ver DS. 17.102.5-7 p. 446
Condiciones sociopolíticas en la India
[editar]La incursión de Alejandro en la India se limitó a la zona de la cuenca del río Indo, que estaba dividida entre varios estados pequeños. Estos Estados parecen haberse basado en el dominio de determinadas tribus, ya que los escritores griegos mencionan tribus como los malios, así como reyes cuyo nombre parece ser una designación tribal. El Imperio aqueménida de Persia había mantenido la soberanía sobre el valle del Indo en las décadas anteriores, pero no había ningún rastro de gobierno aqueménida más allá del río Indo cuando el ejército de Alejandro llegó a la región.[10] Estrabón, basándose en el escritor anterior Eratóstenes, afirma que el rey aqueménida controlaba la zona al oeste del Indo.[11] Esta zona (incluyendo el Kapisa-Gandhara) fue probablemente el territorio de los indios que, según los relatos griegos, lucharon junto a su señor Darío III en la batalla de Gaugamela.[12]
Tanto los escritos griegos como las excavaciones arqueológicas indican la existencia de una economía urbana dependiente de la agricultura y el comercio en la cuenca del Indo. Los griegos mencionan la existencia de ciudades y pueblos fortificados como Taxila. Arriano menciona que, tras derrotar a Poro, Alejandro marchó hacia el este, hacia el río Chenab, y capturó 37 ciudades: la más pequeña de ellas tenía 5.000 o más habitantes.[13] En el valle del Swat, se dice que Alejandro se apoderó de 230.000 bueyes (posiblemente cebúes), con la intención de enviarlos a Macedonia para arar la tierra.[8] Aristóbulo vio cultivar arroz en arrozales, Onesícrito informó de la existencia de un cultivo llamado bosmorán (posiblemente el mijo perla), y Nearco escribió sobre "cañas que producen miel" (presumiblemente la caña de azúcar).[9] Nearco también menciona que los indios usaban ropa hecha de algodón. La sal de roca se extraía de la cordillera de la Sal, y se suministraba a otras partes de la India.[14] Algunas comunidades primitivas existían en las regiones forestales, desérticas y costeras del subcontinente. Por ejemplo, Nearco menciona que los habitantes de los alrededores del río Tomeros (Hingol) subsistían gracias a la pesca y utilizaban herramientas de piedra en lugar de las de hierro.[13]
Los escritores griegos mencionan a la clase sacerdotal de los brahmanes (como "brachmanes"), que son descritos como maestros de la filosofía india.[15] No hacen referencia a la existencia de ningún templo religioso ni de ídolos en la India, aunque tales referencias suelen aparecer en sus descripciones de las campañas de Alejandro en Egipto, Mesopotamia e Irán. Los relatos griegos mencionan a ascetas desnudos llamados gimnosofistas. Un filósofo llamado Calano (probablemente una transcripción griega del nombre indio "Kalyana") acompañó a Alejandro a Persépolis, donde se suicidó en una pira funeraria pública: probablemente era un monje jainista o un Ajivika. Curiosamente, no hay ninguna referencia al budismo en los relatos griegos.[16]
Aparte de la mención de los brahmanes, los relatos griegos sobre la invasión de Alejandro no mencionan directamente el sistema de castas. Algunos brahmanes actuaban como consejeros de los príncipes locales: Alejandro hizo colgar a grupos de brahmanes en el actual Sindh por instigar a los gobernantes Musícano y Sambo a rebelarse contra él. Los escritos griegos atestiguan la existencia de la esclavitud en al menos dos lugares: Onesícrito describe la esclavitud en el territorio gobernado por Musícano, y Aristóbulo de Casandrea menciona que los pobres vendían a sus hijas públicamente en Taxila. Aristóbulo también observó satí, la práctica de las viudas de inmolarse en la pira de sus maridos, en Taxila. La práctica de exponer los cadáveres a los buitres, similar a la práctica magiana de la torre del silencio, también era frecuente en Taxila.[15]
Nearco menciona que los indios escribían las letras en telas estrechamente tejidas; es posible que se trate de una referencia a un precursor de la escritura Kharoshthi, que puede haberse desarrollado a partir del alfabeto arameo durante el dominio aqueménida.[15] Al describir a una tribu de la costa del actual Baluchistán, Nearco menciona que se diferenciaban de los indios en «su lengua y sus costumbres», lo que implica que asociaba una lengua concreta con los indios.[17] Esto no significa que los indios hablaran una sola lengua: la lengua que Nearco asoció con la India podría haber sido una lingua franca utilizada con fines oficiales y comerciales. Lo más probable es que esta lengua franca fuera el Gandhari Prakrit, ya que los nombres griegos (por ejemplo, "Taxila" y "Sandrócoto") de personas y lugares indios parecen derivarse de esta lengua (por ejemplo, "Takhasila"). Por ejemplo, "Takhasila" y "Chandagutta") y no del sánscrito (por ejemplo, "Takshashila" y "Chandragupta").[16]
Nearco atestigua la existencia de la ciencia médica en la India: menciona que cuando los médicos griegos no pudieron proporcionar remedios para las mordeduras de serpiente a Alejandro, el rey reunió a curanderos indios que también eran capaces de curar otras enfermedades y afecciones dolorosas. Los relatos griegos no mencionan ninguna otra ciencia de la India contemporánea.[16]
Preparación de Alejandro
[editar]
Tras la muerte de Espitamenes y su matrimonio con Roxana (Raoxshna en iranio antiguo) en el 326 a. C. para cimentar sus relaciones con sus nuevas satrapías de Asia Central, Alejandro fue finalmente libre para dirigir su atención a la India. Para Alejandro, la invasión de la India fue una consecuencia natural de su sometimiento del Imperio aqueménida, ya que las zonas del valle del Indo habían estado durante mucho tiempo bajo control aqueménida, desde la conquista aqueménida del valle del Indo hacia el 515 a. C.[18] Alejandro sólo estaba tomando posesión de los territorios que había obtenido de los aqueménidas, y que ahora consideraba legítimamente suyos.[18]
Alejandro invitó a todos los jefes de la antigua satrapía de Gandhara a acudir a él y someterse a su autoridad. Ambhi (griego: Onfis), gobernante de Taxila, cuyo reino se extendía desde el Indo hasta el Jhelum (griego: Hidaspes), accedió. A finales de la primavera del 327 a. C., Alejandro emprendió su expedición a la India dejando atrás a Amintas con 3500 soldados de a caballo y 10 000 de a pie para retener las tierras de los bactrianos.[19]
Alejandro, cuando regresó al Hidaspes, confirmó a Abisares en su trono y lo amplió a expensas de su vecino, Arsaces ,[20] pero le impuso un tributo. Aquí terminaron las anexiones en la India septentrional. Alejandro llegó al Hidaspes poco antes de la ascensión de Arturo, a finales de septiembre.[21][22][nota 1] y se dedicó a la construcción de su flota fluvial. Tenía como base las nuevas fundaciones de Alejandría Bucéfala y Alejandría Nicea, donde se había construido un puerto artificial, y allí se iba armando las embarcaciones la madera que hacían bajar por el río procedente de los bosques de las montañas. Los cortesanos de Alejandro actuaban como trierarcas: se supone que ayudaban a la construcción con sus propios recursos y después, durante el viaje río abajo, ocuparían un puesto honorífico.[23] El verdadero mando de la flota estaba a cargo de Nearco de Creta, el amigo de la infancia de Alejandro y antiguo sátrapa de Licia y Panfilia, secundado por el timonel del buque insignia real, Onesícrito de Cos. Se trataba de una mezcla de embarcaciones que incluía barcas locales requisadas. Todas ellas eran ligeras; el núcleo, constituido por los triacónteros construidos originalmente para cruzar el Hidaspes, se reforzó con galeras más ligeras y barcas de transporte.[24][25][26] [27]
No se trataba de una flota de guerra destinada a la batalla, sino solamente a facilitar el transporte de los caballos, los hombres y las provisiones. Según Nearco, el número total de embarcaciones ascendía a 800, y Ptolomeo hace subir la cifra hasta 2000.[28] Se trataba de un ejército formidable. Las ceremonias de partida de Alejandro fueron solemnes. Se celebraron certámenes musicales y atléticos, sacrificios a los dioses ancestrales de Macedonia y a las deidades de los océanos y de los ríos y, finalmente, Alejandro ofreció al río libaciones desde su buque insignia, primero dedicadas al Hidaspes y después, una tras otra, a otras deidades[29] A la señal de una trompeta, la flota soltó amarras e inició el viaje río abajo.Por las orillas de la izquierda y de la derecha marchaban columnas del ejército al frente de las cuales se encontraban Hefestión y Crátero. Era una escena exótica y festiva: el golpeteo de miles de remos resonando en el espacio limitado por las orillas atrajo espectadores de todas partes que acompañaron a la flota con bailes y canciones.[24]
Campaña del Cofete
[editar]Alejandro se puso al frente de los hipaspistas, los asceteros, los arqueros, los agrianes y los lanzadores de dardos a caballo y los dirigió contra las tribus de los aspasios del valle de Kunar, los gureos del valle de Gureo (Panjkora), y los asacenos de los valles del Swat y Buner.[30]
Alejandro se enfrentó a la resistencia de Hastin (o Astis), jefe de la tribu Ilastinayana (también llamada de los astacenos), cuya capital era Pushkalavati o Peucelótide.[31] Posteriormente derrotó a asvayanas y asvakayanas y capturó a sus 40 000 hombres y 230 000 bueyes. Los asvakayanas de Masaga lucharon contra él bajo el mando de su reina, Cleofis. Otras regiones que lucharon contra Alejandro fueron Abhisara, Aornos, Bazira y Ora o Dyrta.[32][33][34]
Se produjo una feroz contienda con los aspasios, en el transcurso de la cual el propio Alejandro fue herido en el hombro por un dardo,[35] pero finalmente estos perdieron la batalla; 40 000 de ellos fueron esclavizados. Los asacenos se enfrentaron a Alejandro con un ejército de 2000 soldados de caballería, más de 30 000 de infantería y 30 elefantes.[36] Habían luchado con valentía y ofrecido una tenaz resistencia al invasor en muchas de sus fortalezas, como las ciudades de Ora, Bazira y Masaga. El fuerte de Masaga sólo pudo ser reducido tras varios días de sangrientos combates en los que el propio Alejandro fue herido de gravedad en el tobillo. Cuando el capitán de Masaga cayó en la batalla, el mando supremo del ejército recayó en su anciana madre, Cleofis, que también estaba decidida a defender su patria hasta el último extremo. El ejemplo de Cleofis asumiendo el mando supremo del ejército también atrajo a toda la población de mujeres de la localidad a la lucha.[37][38] Alejandro sólo pudo reducir a Masaga recurriendo a la estrategia política y a las acciones de traición. Según Curcio, Alejandro no sólo masacró a toda la población, sino que también redujo sus edificios a escombros.[39] A continuación se produjo una matanza similar en Ora, otro bastión de los asacenos.
Asedio de Aornos
[editar]
Tras los asesinatos masivos y los incendios provocados por Alejandro en Masaga y Ora, numerosos asacenos huyeron a una alta fortaleza llamada Aornos. Alejandro les pisó los talones y sitió el estratégico fuerte de la colina. El sitio de Aornos fue el último asedio de Alejandro, «el clímax de su carrera como el mayor asediador de la historia», según Robin Lane Fox.[40] El sitio fue realizado en abril del 326 a. C.[41] Presentaba la última amenaza para la línea de suministro de Alejandro, que se extendía, peligrosamente vulnerable, sobre el Hindú Kush de vuelta a Balj, aunque Arriano atribuye a Alejandro el deseo heroico de superar a su pariente Heracles, que supuestamente se había mostrado incapaz de tomar el lugar de Pir-Sar, que los griegos llamaban Aornos. El lugar se encuentra al norte de Attock en lo que hoy es la Punyab, Pakistán, en un espolón montañoso fuertemente reforzado sobre las estrechas gargantas de un recodo del alto Indo.[42] Los miembros de las tribus vecinas que se rindieron a Alejandro se ofrecieron a guiarle hasta el mejor punto de acceso.
En el vulnerable lado norte que conduce a la fortaleza, Alejandro y sus catapultas fueron detenidos por un profundo barranco. Para acercar las máquinas de asedio, se construyó un montículo de tierra para salvar el barranco. Una colina baja conectada con la punta más cercana de Pir-Sar estuvo pronto al alcance y fue tomada. Al principio, las tropas de Alejandro fueron repelidas por las rocas que rodaban desde arriba. Tres días de tambores marcaron la celebración de los defensores por el rechazo inicial, seguido de una retirada por sorpresa. Subiendo por la última pared rocosa con una cuerda, Alejandro despejó la cima, matando a algunos fugitivos y erigió altares a Atenea Nike, Atenea de la Victoria, cuyos vestigios fueron identificados por Stein. Sisicoto (Saśigupta), que había ayudado a Alejandro en esta campaña, fue el que se quedó al mando de la guarnición que dejó Alejandro en Aornos.[43][44]
Punyab
[editar]Después de reducir Aornos, Alejandro cruzó el Indo para comenzar la campaña en la región del Punyab.
Batalla del río Hidaspes
[editar]
La batalla del Hidaspes fue librada por Alejandro en julio del 326 a. C. contra el rey Poros (posiblemente, Paurava) en el río Hidaspes (río Jhelum) en el Punyab, cerca de Bhera. El Hidaspes fue la última gran batalla librada por Alejandro.[45] La tropa principal se adentró en lo que hoy es Pakistán a través del paso de Khyber, pero una fuerza más pequeña bajo el mando personal de Alejandro se dirigió por la ruta del norte, lo que provocó el asedio de Aornos en el camino. A principios de la primavera del año siguiente, combinó sus fuerzas y se alió con Taxiles (también Ambhi), el rey de Taxila, contra su vecino, el rey de Hidaspes.

Poros fue un rey local de la India. Arriano escribe sobre Poros, en sus propias palabras:
Uno de los reyes indios llamado Poros, hombre notable tanto por su fuerza personal como por su noble valor, al oír el informe sobre Alejandro, comenzó a prepararse para lo inevitable. En consecuencia, cuando estallaron las hostilidades, ordenó a su ejército que atacara a los macedonios a los que exigía su rey, como si fuera su enemigo particular. Alejandro no perdió tiempo en unirse a la batalla, pero al ser herido su caballo en la primera carga, cayó de cabeza al suelo, y fue salvado por sus ayudantes que se apresuraron a socorrerlo.
Poro se situó en la orilla sur del río Jhelum y se dispuso a rechazar cualquier cruce. El río Jhelum era lo suficientemente profundo y rápido como para que cualquier cruce opuesto condenara a toda la fuerza atacante. Alejandro sabía que un cruce directo fracasaría, por lo que encontró un cruce adecuado, a unos 27 km de su campamento. El nombre del lugar es "Kadee". Alejandro dejó atrás a su general Crátero con la mayor parte del ejército mientras él cruzaba el río río arriba con un fuerte contingente. Poro envió al cruce una pequeña fuerza de caballería y carros a las órdenes de su hijo.
Algunos autores contaron que el hijo de Poros mató al caballo de Alejandro e hirió al propio Alejandro. Arriano escribe sobre ello:
Otros autores afirman que en el momento del desembarco se produjo un combate entre la caballería de Alejandro y una fuerza de indios comandada por el hijo de Poro, que estaba allí dispuesta a oponerse a ellos con un contingente mucho más numeroso, y que en el curso de la lucha él (el hijo de Poro) hirió a Alejandro con su propia mano y asestó el golpe que mató a su (de Alejandro) querido caballo Bucéfalo.[46]

La fuerza fue fácilmente derrotada y, según Arriano, el hijo de Poros murió. Poro vio ahora que la fuerza que cruzaba era más grande de lo que esperaba, y decidió enfrentarse a ella con el grueso de su ejército. El ejército de Poro estaba preparado con caballería en ambos flancos, los elefantes de guerra al frente y la infantería detrás de los elefantes. Estos elefantes de guerra presentaban una situación especialmente difícil para Alejandro, ya que asustaban a los caballos macedonios. Alejandro comenzó la batalla enviando a los arqueros a caballo para acribillar el ala izquierda de la caballería de Poro, y luego utilizó su caballería para destruir la caballería de Poro. Mientras tanto, las falanges macedonias habían cruzado el río para enfrentarse a la carga de los elefantes de guerra. Los macedonios acabaron rodeando a las fuerzas de Poros.
Diodoro escribió sobre las tácticas de batalla de los elefantes de guerra:
Los elefantes, haciendo buen uso de su prodigioso tamaño y fuerza, mataron a algunos de los enemigos pisoteándolos y aplastando su armadura y sus huesos, mientras que a otros les infligieron una muerte terrible, pues primero los levantaron con sus trompas, que enroscaron alrededor de sus cuerpos, y luego los arrojaron al suelo con gran violencia. A muchos otros los privaron de la vida en un momento, atravesándolos con sus colmillos.[47]
El estilo de lucha de los soldados de Poro fue descrito con detalle por Arriano:
Los soldados de a pie llevan un arco de igual longitud que el hombre que lo porta. Lo apoyan en el suelo, y presionando contra él con el pie izquierdo descargan la flecha, habiendo tensado la cuerda hacia atrás. Las flechas que disparan miden casi tres codos de largo, y no hay nada que pueda resistir el disparo de un arquero indio, ni escudo ni coraza, ni ninguna defensa más fuerte si la hay.[48]

Según Arriano, Alejandro, hacia el final del día, envió algunos embajadores a Poros:
Alejandro, ansioso por salvar la vida de este gran y gallardo soldado, le envió a Taxiles el indio (a Poro). Taxiles cabalgó tan cerca como se atrevió y le pidió que detuviera su elefante y escuchara el mensaje que Alejandro le enviaba, ya que no era posible escapar. Pero Taxiles era un viejo enemigo del rey indio, y Poro giró su elefante y se lanzó contra él para matarlo con su lanza; y de hecho podría haberlo matado, si no hubiera espoleado a su caballo para que se apartara en el momento justo. Sin embargo, Alejandro, lejos de irritarse por este trato a su mensajero, envió a otros, el último de los cuales era un indio llamado Méroes, un hombre del que le habían dicho que había sido amigo de Poros durante mucho tiempo.[49]
Según Plutarco esta fue una de las batallas más duras de Alejandro:
El combate fue entonces de tipo más variado; pero se mantuvo con tal obstinación, que no se decidió hasta la octava hora del día.
Plutarco también escribió que el amargo combate del Hidaspes hizo que los hombres de Alejandro dudaran en continuar con la conquista de la India, considerando que potencialmente se enfrentarían a ejércitos mucho más grandes que los de Poros si cruzaban el río Ganges.[50]
Poro fue uno de los muchos reyes locales que impresionaron a Alejandro. Herido en el hombro, con una altura de más de 2 m, pero aún en pie, Alejandro le preguntó cómo deseaba ser tratado, «Trátame, Alejandro, como un rey trata a otro rey», respondió Poros. Otros historiadores cuestionan la exactitud de todo este suceso, señalando que Poros nunca habría dicho esas palabras.[51] Filóstrato en la Vida de Apolonio de Tiana escribe que en el ejército de Poro había un elefante que había luchado valientemente contra el ejército de Alejandro y este lo dedicó a Helios (Sol) y lo llamó Áyax, porque pensó que un animal tan grande merecía un gran nombre. El elefante tenía anillos de oro alrededor de sus colmillos y en ellos había una inscripción escrita en griego: «Alejandro el hijo de Zeus dedica Áyax a Helios» (ΑΛΕΞΑΝΔΡΟΣ Ο ΔΙΟΣ ΤΟΝ ΑΙΑΝΤΑ ΤΩΙ ΗΛΙΩΙ).[52]
Alejandro no continuó, dejando así toda la cabecera del río Indo sin conquistar. Más tarde fundó Alejandría Nicea (Victoria), situada en el lugar de la batalla, para conmemorar su triunfo. También fundó Alejandría Bucéfala en la orilla opuesta del río en memoria de su apreciado caballo, Bucéfalo, que murió allí.[53]
Musícano
[editar]Musícano (en griego antiguo: Μουσικανὸς,[54] fue un rey indio en la cabecera del Indo, que se rebeló contra Alejandro Magno. Pitón, uno de los generales de Alejandro, consiguió sofocar la revuelta:
- "Mientras tanto, fue informado de que Musícano se había rebelado. Envió al sátrapa Pitón, hijo de Agenor, con un ejército suficiente contra él, mientras él mismo marchaba contra las ciudades sometidas a Musícano. Algunas de ellas las arrasó, reduciendo a sus habitantes a la esclavitud, y en otras introdujo guarniciones y fortificó las ciudadelas. Una vez realizado esto, regresó al campamento, donde también estaba su flota. Pitón se presentó en el campamento trayendo prisionero a Musícano y Alejandro le ordenó que lo colgara en su propio país y también a los brahmanes que habían inducido a rebelarse a Musícano."[54]
Pátala
[editar]El gobernador de Pátala se presentó ante Alejandro y se puso a su disposición para lo que le ordenara. Alejandro le permitió mantener la posesión de sus propios dominios, con instrucciones de proporcionar lo necesario para recibir a su ejército.[54]
Rebelión del ejército
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Al este del reino de Poro, cerca del río Ganges (la versión helénica del nombre indio Ganga), se encontraba el poderoso Imperio Nanda de Magadha y los gandáridas de Bengala. Temiendo las perspectivas de enfrentarse a otros poderosos ejércitos indios y agotado por los años de campaña, su ejército se amotinó en el río Hífasis (el moderno río Beas), negándose a marchar más al este.[55]

En cuanto a los macedonios, sin embargo, su lucha con Poros embotó su valor y detuvo su avance hacia la India. Pues habiendo hecho todo lo posible para rechazar a un enemigo que sólo contaba con veinte mil soldados de infantería y dos mil caballos, se opusieron violentamente a Alejandro cuando insistió en cruzar también el río Ganges, cuya anchura, según supieron, era de treinta y dos estadios y su profundidad de cien brazas, mientras que sus orillas, en la otra orilla, estaban cubiertas por multitudes de hombres de armas, jinetes y elefantes. Porque se les dijo que los reyes de los Gandaritas y de los Presios les esperaban con ochenta mil jinetes, doscientos mil hombres de a pie, ocho mil carros y seis mil elefantes de combate.Plutarco, Vida de Alejandro, 62
...el pueblo de los gandáridas, que posee una gran fuerza de elefantes de gran tamaño. Debido a esto, su país nunca ha sido conquistado por ningún rey extranjero, ya que todas las demás naciones temen el número y la fuerza abrumadora de estos animales. Así, Alejandro el Macedonio, después de conquistar toda Asia, no hizo la guerra a los gandáridas, como lo hizo con todos los demás; pues cuando llegó con todas sus tropas al río Ganges, abandonó por inútil la invasión de los gandáridas cuando supo que poseían cuatro mil elefantes bien entrenados y equipados para la guerra.Diodoro Sículo 2.37.
Alejandro, utilizando los mapas incorrectos de los griegos, pensó que el mundo terminaba a tan sólo 1000 km de distancia, en el límite de la India. Por ello, se dirigió a su ejército y trató de persuadirlo para que siguiera marchando hacia la India, pero Ceno le rogó que cambiara de opinión y regresara, diciendo que los hombres «anhelaban volver a ver a sus padres, a sus esposas e hijos, a su patria.» Alejandro, al ver la falta de voluntad de sus hombres, accedió y dio media vuelta.[56]
Campaña contra los malios
[editar]Los ríos habían pasado el momento de crecida tras el periodo de los monzones, pero todavía había tramos de peligro, en especial en la confluencia del Hidaspes y el Acesines, donde el canal de unión era muy estrecho y la corriente era lo bastante rápida para lanzar fuera de control a las galeras de Alejandro346. La pérdida de barcos y de vidas fue alta y exigió un periodo de reconstrucción durante el cual realizaron campañas menores contra las tribus vecinas. Pero la principal arremetida del avance de Alejandro se dirigió contra los oxídracas y los malios ([k]sudrakas y malavas), que tenían fama de ser los pueblos más belicosos del bajo Punyab y estaban preparándose en aquel momento para resistir a la invasión.[57] Resulta difícil ubicar sus territorios, dado que el curso de los ríos principales era muy distinto en la antigüedad (por ejemplo, parece que el Hífasis era afluente del Hidraotes en lugar de serlo del Sutlej, como ahora, para unirse más tarde al Indo,[58] donde la confluencia del sur se dice que es la del Acesines y el Hidraotes juntos),[62] Asi pues, el rey dividió sus fuerzas. Nearco llevó la flota hacia el sur desde el Acesines hasta las fronteras de los malios, mientras Crátero y Filipo, hijo de Mácata (el sátrapa de la India del norte), mandaban una larga columna por la orilla del oeste. Hefestión y Ptolomeo dirigirían otros dos grupos del ejército por la orilla del este: su paso debía producirse ocho días más tarde para interceptar a los rezagados y refugiados de la invasión de Alejandro. Naturalmente, era Alejandro quien comandaba la columna principal, una fuerza ligeramente equipada que comprendía hipaspistas, un solo batallón de la falange, infantería ligera, la mitad de la caballería de los Compañeros y los arqueros a caballo dahos, que se habían hecho indispensables. [24]Avanzando rápidamente hacia el Hidraotes a través de un terreno desértico, Alejandro atacó a los malios desde el norte, tomándolos por sorpresa. Lo que sucedió a continuación resulta tristemente familiar.[nota 2] Las poblaciones situadas en su camino, al oeste del Hidraotes, fueron tomadas al asalto y la caballería persiguió a los habitantes que intentaron huir. La matanza continuó en el río cuando los hombres de Alejandro cayeron sobre la población civil que evacuaba la orilla del oeste, y el ataque se trasladó al este del Hidraotes, donde asaltaron las ciudades que ofrecían resistencia y la mayor parte de la población se vio obligada a refugiarse en el desierto. Los malios evacuaron incluso su capital y transportaron otra vez a través del Hidraotes a los que se habían refugiado allí, con la intención de utilizar las escarpadas orillas para defenderse del ejército macedonio. A la hora de la verdad, ni siquiera les impidieron el paso.[24]
Por el camino, su ejército se enfrentó a las tribus de los malios (en la actual Multán). Plutarco cuenta que, durante el asedio, Alejandro asaltó las murallas con solo dos escuderos y fue herido gravemente por una flecha de los malios.[50][63]Sus fuerzas, creyendo que su rey estaba muerto, tomaron la ciudadela y desataron su furia sobre los malios que se habían refugiado en ella, perpetrando una masacre, sin perdonar a ningún hombre, mujer o niño.[64] Sin embargo, gracias a los esfuerzos de su cirujano, Critodemo de Cos, Alejandro sobrevivió a la herida.[65] Tras esto, los malios supervivientes se rindieron a las fuerzas de Alejandro. Cuando Alejandro se recuperó de sus heridas, el ejército volvió a ponerse en marcha, conquistando más tribus indias por el camino.
Retorno a Persia y eventos posteriores
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Alejandro envió gran parte de su ejército a Carmania (el moderno sur de Irán) con su general Crátero, y encargó a una flota que explorara la costa del golfo Pérsico bajo el mando de su almirante Nearco mientras dirigía el resto de sus fuerzas de vuelta a Persia por la ruta del sur a través del desierto de Gedrosia (ahora parte del sur de Irán) y Makran (ahora parte de Pakistán). Al cruzar el desierto, el ejército de Alejandro sufrió enormes bajas por hambre y sed, pero no luchó contra ningún enemigo humano. Se encontraron con los "comedores de pescado", o ictiófagos, pueblos primitivos que vivían en la Makrán del mar de Arabia, que tenían el pelo enmarañado, no tenían fuego, ni metal, ni ropa, vivían en chozas hechas con huesos de ballena, y se alimentaban de marisco crudo obtenido por peinado de playa.[66] Durante la travesía, Alejandro rechazó la mayor cantidad de agua posible, para compartir los sufrimientos de sus hombres y levantar la moral del ejército.[67]
En el territorio del río Indo, Alejandro nombró a su oficial Pitón como sátrapa, cargo que ocuparía durante los siguientes diez años, hasta el 316 a. C., y en el Punyab dejó a Eudemo al frente del ejército, al lado del sátrapa Poro y Taxiles. Eudemo se convirtió en gobernante de una parte del Punyab tras su muerte. Ambos gobernantes regresaron a Occidente en el 316 a. C. con sus ejércitos. En c. 322 a. C., Chandragupta Maurya de Magadha fundó el Imperio Maurya en la India y conquistó las satrapías macedonias durante la guerra Seléucida-Mauria (305–303 a. C.).
Referencias
[editar]- ↑ Fuller, J. F. C. The Generalship of Alexander the Great (en inglés). p. 198.
"Mientras se libraba la batalla, Crátero se abrió paso por el vado de Haranpur. Cuando vio que Alejandro obtenía una brillante victoria, siguió adelante y, como sus hombres estaban frescos, se hizo cargo de la persecución." - ↑ Arriano, Anábasis de Alejandro Magno V, 18.
- ↑ Connolly, Peter (1981). Greece and Rome At War (en inglés). Macdonald Phoebus Ltd. p. 66.
- ↑ Bongard-Levin, G. (1979). A History of India. Moscow: Progress Publishers. p. 264.
- ↑ Arriano, Anábasis de Alejandro Magno 5.27 - Discurso de Ceno
De regreso de tu patria, si te parece bien, verás a tu madre, pondrás en orden los asuntos de los griegos y llevarás al hogar de tus padres estas victorias tan numerosas y grandes. Luego emprende de nuevo otra expedición, si lo deseas, contra estas mismas tribus de indios situadas hacia el este; o, si lo deseas, hacia el mar Euxino; o bien contra Cartago y las partes de Libia más allá de Cartago. A ti te corresponde ahora gestionar estos asuntos; y los demás macedonios y griegos te seguirán, jóvenes en lugar de viejos, hombres frescos en lugar de agotados, y hombres a los que la guerra no les produce ningún temor, porque hasta ahora no han tenido experiencia en ella; y estarán ansiosos por partir, por la esperanza de una futura recompensa. - ↑ Arriano, Anábasis de Alejandro Magno 5.28 - Alejandro se decidio por el regreso
Alejandro disolvió entonces la conferencia, molesto por la libertad de expresión de la que hacía gala Ceno y por las vacilaciones de los demás oficiales. Pero al día siguiente volvió a reunir a los mismos hombres con ira, y les dijo que tenía la intención de avanzar más, pero que no obligaría a ningún macedonio a acompañarle contra su voluntad; que sólo tendría a los que siguieran a su rey por su propia voluntad; y que los que quisieran volver a casa eran libres de regresar y llevar a sus parientes la noticia de que habían vuelto, habiendo abandonado a su rey en medio de sus enemigos.''Pero, por el contrario, cuando se produjo un profundo silencio en todo el campamento, y los soldados se mostraron evidentemente molestos por su ira, sin que ésta les cambiara en absoluto, Ptolomeo, hijo de Lago, dice que, no obstante, ofreció allí sacrificios por el paso del río, pero las víctimas le fueron desfavorables cuando sacrificó. Entonces, en efecto, reunió a los más ancianos de los Compañeros y especialmente a los que le eran afines, y como todo indicaba la conveniencia de regresar, hizo saber al ejército que había resuelto volver a casa. - 1 2 Mookerji, 1966, p. 3.
- 1 2 3 Habib y Vivekanand, 2004, p. 1.
- 1 2 Habib y Vivekanand, 2004, pp. 1-2.
- ↑ Habib y Vivekanand, 2004, pp. 2-3.
- ↑ Kallidai y Nilakanta, 1988, p. 32-33.
- ↑ Kallidai y Nilakanta, 1988, p. 33.
- 1 2 Habib y Vivekanand , 2004, p. 2.
- ↑ Habib y Vivekanand, 2004, p. 2.
- 1 2 3 Habib y Vivekanand, 2004, p. 3.
- 1 2 3 Habib y Vivekanand, 2004, p. 4.
- ↑ Habib y Vivekanand, 2004, pp. 3-4.
- 1 2 Magee, Peter; Petrie, Cameron; Knox, Richard; Khan, Farid; Thomas, Ken (2005). «The Achaemenid Empire in South Asia and Recent Excavations in Akra in Northwest Pakistan». American Journal of Archaeology (en inglés) (109): 714
|página=y|páginas=redundantes (ayuda). Consultado el 16 de septiembre de 2026. - ↑ Kallidai y Nilakanta, 1988, p. 46.
- ↑ Berve, 1926, p. 2, n.º 147.
- ↑ Bosworth, 2005, p. 157.
- ↑ Sobre la cronología, véase Aristóbulo, FGrH 139 F 35.
- ↑ Arriano, India, 18, 3-9
- 1 2 3 4 Bosworth, 2005, p. 158.
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- ↑ Casson, 1971, pp. 123 y ss.
- ↑ Arriano, India, 19.7; Nearco; 6.2. 4 (Ptolomeo); cf. Diodoro Sículo 17.5. 5; Curcio Rufo 9.3,.22; Epítome de Metz, 70.
- ↑ Arriano 6.3.1-2, India, 18.1-12.
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- ↑ Arriano, Anábasis de Alejandro Magno 6.18.6.
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- ↑ Arriano, Anábasis de Alejandro Magno 5.19.4.
- 1 2 3 Arriano, Anabasis de Alejandro Magno, VI,17
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- 1 2 A. B. Bosworth, 1996, p. 189.
- ↑ Arriano 6.4.3
- ↑ Megástenes apud Indica, 4. 8 (cf. Arriano 6.14. 5
- ↑ Lambrick, 1964, pp. 105-107.
- ↑ Wllhelmy, 1966, pp. 271 y sigs..
- ↑ Mughal, 1967, pp. esp. 16-23.
- ↑ Cf. [59][60] pero parece cierto que los malios, el principal objetivo del ataque de Alejandro, ocupaban las tierras situadas a cada lado del Hidraotes, a cierta distancia de su unión con el Acesines.<ref>Probablemente, en la zona situada al nordeste de la actual Multán.[61]
- ↑ Justino 9.12-13
- ↑ Tripathi, Rama Shankar (1967). History of Ancient India (en inglés). p. 134. ISBN 9788120800182. Consultado el 11 de septiembre de 2026.
- ↑ «Ancient Surgery:Alexander the Great». Archivado desde el original el 6 de mayo de 2008. Consultado el 26 de septiembre de 2026.
- ↑ Arriano, Índica, 29
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Bibliografía
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- Habib, Irfan; Vivekanand, Jha (2004). Mauryan India. A People's History of India. Aligarh Historians Society / Tulika Books. ISBN 978-81-85229-92-8.
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- Fox, Robin Lane (1980). The Search for Alexander. Little Brown & Co. Boston. ISBN 0-316-29108-0.
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- Domínguez Monedero, Adolfo J. (2013). Alejandro Magno Rey de Macedonia y de Asia. Madrid: Sílex. ISBN 978-84-7737-795-5.
- Wirth, Gerhard (1986). Alejandro Magno. Barcelona: Salvat. ISBN 84-345-8229-5.
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Calle de los Curetes (Éfeso)
[editar]La calle de los Curetes se encuentra entre la Puerta de Hércules y la Biblioteca de Celso. Algunas listas de nombres de los Curetes estaban inscritas en columnas de mármol encontradas en el lado norte de la calle. El nombre moderno de la calle deriva de estas inscripciones. Los Curetes eran sacerdotes de Artemisa que se creía que ayudaban a la diosa con los nuevos nacimientos. Según algunos historiadores, existe una gran posibilidad de que la palabra francesa Curetage para aborto tenga su origen en los Curetes de Éfeso. Servían en el Prythenion. En las fuentes literarias, la calle se llamaba Embolos. La calle estaba decorada con estatuas, casas ricas, tiendas elegantes, monumentos conmemorativos, templos, fuentes, pórticos.. La única estatua que queda es la de un médico llamado Alexanderos que probablemente sirvió en el hospital de Éfeso.[1]
Referencias
[editar]- ↑ «Curetes Street». Hercules Gate (en inglés).
Campaña contra los malios
[editar]| Campaña conrtra los malios | ||||
|---|---|---|---|---|
| Parte de Campaña de la India de Alejandro Magno | ||||
|
Conquistas de Alejandro en la India, con la campaña contra los malios en la confluencia de los ríos Hidraotes e Hidaspes. | ||||
| Fecha | Noviembre de 326 – febrero de 325 a. C. | |||
| Lugar | Punyab | |||
| Resultado | Victoria macedonia | |||
| Cambios territoriales | Asia Central | |||
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| Unidades militares | ||||
| ||||
| Bajas | ||||
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La campaña de los malios fue llevada a cabo por Alejandro Magno entre noviembre de 326 y febrero de 325 a. C. contra los malios del Punyab.[1][2]
Alejandro estaba definiendo el límite oriental de su poder mientras avanzaba río abajo por el Hidaspes hacia el Acesines (actuales ríos Jhelum y Chenab), pero los malios y los oxidracas unieron fuerzas para negarle el paso por sus territorios. Alejandro intentó impedir que sus ejércitos se reunieran y emprendió una rápida campaña contra ellos que logró pacificar la región situada entre ambos ríos. Durante la campaña, Alejandro resultó gravemente herido y estuvo a punto de perder la vida.[3]
Antecedentes
[editar]La campaña contra los mallos (identificados con los malavas[1][2]) tuvo lugar un año después de que Alejandro cruzara el Hindú Kush en el año 327 a. C.[4] Por aquel entonces, sus conquistas se extendían desde Grecia hasta la India; algunas de las tribus indias habían formado parte anteriormente del Imperio aqueménida. La situación política en Grecia era tranquila.[5]
Alejandro había derrotado al rey Poros en la batalla del Hidaspes en mayo de 326 a. C. y permaneció en su territorio durante treinta días.[6] Durante este tiempo, reconcilió al rey Poros con su otro aliado, Taxiles, pues ambos pasarían a ser sus nuevos vasallos.[7] Alejandro lo logró mediando en sus disputas y concertando posteriormente una alianza familiar.[8] A continuación, marchó hacia el noreste, hacia el territorio de los glaucanocos, y obtuvo la sumisión de sus treinta y siete ciudades.[6] Abisares de Cachemira también se sometió a los macedonios y les entregó numerosos presentes, entre ellos cuarenta elefantes.[9] Alejandro se propuso marchar más al este, hacia el río Ganges, para combatir a los poderosos imperios de la dinastía Nanda y de los gangaridas. Según el historiador griego del siglo II Arriano, expresó sus intenciones de la siguiente manera:
Si alguien desea saber dónde hallarán fin y límite nuestras campañas, que sepa que la distancia desde donde nos encontramos hasta el río Ganges ya no es grande; y veréis que este comunica con el mar Hircanio, pues el gran mar rodea toda la tierra. Demostraré también a los macedonios y a sus aliados no solo que el golfo Índico se une con el Pérsico, sino que el golfo Hircanio se une con el Índico.

En el río Beas, su ejército se amotinó. No compartían su ambición y deseaban regresar a casa. Había estado lloviendo durante los últimos setenta días.[10] En la batalla del Hidaspes habían sufrido numerosas bajas. Se decía que el Imperio Nanda era aún más poderoso que el de Poros, quien no era más que un príncipe menor. Ceno habló en nombre de las tropas y suplicó a Alejandro que les permitiera regresar, contando con el respaldo de los demás oficiales. Finalmente, Alejandro cedió.[12]
Poco después, Memnón trajo refuerzos compuestos por 6000 jinetes de Tracia y 7000 infantes.[8] Los refuerzos traían consigo veinticinco mil armaduras.[8] Tras unirse a las fuerzas de Memnón, Alejandro decidió dirigirse hacia el sur siguiendo el curso del río Hidaspes, después de que los presagios indicaran aparentemente que no era favorable avanzar más hacia el este. Inicialmente, la flota y el ejército macedonio simplemente descendieron por el río, realizando ocasionalmente breves marchas por el interior.[13] Apenas encontraron resistencia.[14]
Alejandro recibió noticias de que los malios y los oxidracas habían decidido intercambiar rehenes entre sí y trasladar todos sus bienes de valor a sus ciudades fortificadas.[15][16] Decidieron unir sus fuerzas para impedir que él avanzara a través de su territorio y se reconciliaron casando por iniciativa de los malios para enfrentarse a los macedonios,[17] se reconciliaron casando a sus hijas y a sus hijosy a sus hijos, dando o recibiendo cada tribu 10 000 doncellas.[18] Los informes indicaban que contaban con un total de 90 000 infantes, 10 000 jinetes y 900 carros.[15][16] Diodoro Sículo da otra cifra: 80 000 infantes, 10 000 jinetes y 700 carros de guerra.[19] A pesar de que ambos pueblos habían sido enemigos tradicionalmente, se informó que habían dejado de lado sus disputas para luchar contra los macedonios[20]. Alejandro decidió evitar que unieran sus fuerzas.
Durante los cuatro meses transcurridos desde que Alejandro partiera de las márgenes del Hidaspes había cambiado completamente la fisonomía de esta región, en la que ahora se levantaban las dos nuevas ciudades fundadas por él. Había pasado la época de lluvias, las aguas empezaban a volver a su cauce y las tierras ribereñas de la izquierda del río, fecundadas por la inundación, aparecían cubiertas por el verde de los arrozales. La otra orilla, por debajo de las alturas sombreadas de bosques, era en una extensión de varias millas un inmenso astillero, en el que se veían cientos de grandes y pequeñas embarcaciones.[21]
Al igual que su padre, Alejandro tenía la costumbre de realizar campañas militares en todas las estaciones del año.[22] En Grecia, esto implicaba operar durante el invierno, mientras que en la India suponía hacerlo en la estación de lluvias o en la estación fría. La alianza de los malios desconocía esta práctica y, por tanto, es probable que esperara disponer de más tiempo para prepararse ante el avance de Alejandro. A lo largo de su carrera, Alejandro llevó a cabo numerosas marchas célebres pese a las condiciones adversas. Se dice que, tras la batalla de Gaugamela, Alejandro y sus tropas llegaron al río Gran Zab —situado a 55 km del campo de batalla— apenas un día después.[22]
La ruta principal del comercio mutuo, era necesario, indudablemente, que el río Indo en toda su extensión estuviese en manos de los macedonios, que los pueblos que vivían en el curso bajo se acostumbrasen a reconocer la misma influencia que los del valle de los cinco ríos; era necesario proceder contra algunos de estos pueblos, principalmente los malios y los oxidracas, que se aferraban a su independencia y a su fama guerrera y repugnaban o despreciaban toda influencia que viniese de fuera; no había más remedio que fortalecer esta influencia y darle puntos de apoyo firmes mediante el establecimiento de colonias helénicas en las mismas márgenes del Indo.[23] Esto era lo que animaba ya a Alejandro en el momento de partir del Hidaspes hacia el este, cuando dio las órdenes necesarias para que se construyera la gran flota del Indo, con la que pensaba navegar por este río, aguas abajo, y salir hasta el gran mar; y como se demostró que era imposible continuar la campaña hasta el Ganges y hasta el mar del Oriente, era lógico que Alejandro se centrara en esta expedición. La otra orilla, por debajo de las alturas debosques, era en una extensión de un inmenso astillero, en el que se veían cientos de grandes y pequeñas embarcaciones,[23] ya terminadas unas y otras en construcción; armadías de troncos que habían bajado por el río desde las montañas, lanchones con provisiones de todas clases, barcas transportando material de construcción y material de guerra por el río. El objetivo inmediato de Alejandro fué reconstruir de un modo más completo y duradero las dos fortalezas que, levantadas rápidamente y sobre profundos cimientos, habían experimentado algunos daños en sus muros y en sus construcciones por la acción de las aguas. En seguida se procedió a poner las embarcaciones en disposición de combate.[24] Siguiendo la costumbre helénica, Alejandro escogió de entre las personas más ricas y distinguidas que le acompañaban treinta y tres trierarcas, para quienes esta liturgia y la tarea honorable de dar a cada barco una dotación. Figuraban como trierarcas veinticuatro macedonios: los siete oficiales de la guardia de Alejandro y Peucestas, nombrado ahora para incorporarse a ella; el estratego e hiparca Crátero, entre los estrategos de la falange Átalo, entre los quiliarcas de los hiparpistas Nearco, un tal Laomedón, que no era soldado, y aquel Andróstenes que después del regreso del ejército a Babilonia condujo la flota entre los cuales figuraban, Éumenes de Cardia, y Medio de Larisa, uno de los más íntimos de Alejandro.[24] Finalmente, el persa Bagoas y dos chipriotas, hijos de reyes. No se sabe si estos trierarcas se encargaron de aparejar toda la flota o solamente de las embarcaciones grandes, que eran los ochenta barcos de treinta remeros (trirremes).[24] Para conseguir la dotación de esta flota fluvial se escogieron en el ejército todos los fenicios, egipcios, chipriotas y griegos de las islas y de las costas asiáticas, distribuyéndolos entre los barcos como marineros y remeros; en menos de un mes, todo estaba preparado para que la flota zarpase.[24] Mil embarcaciones de todas clases estaban preparadas en las aguas del río, entre ellas ochenta armadas como barcos de guerra y doscientas barcazas descubiertas para el transporte de los caballos; todos los demás medios de transporte por agua que lograron reunirse a lo largo del río y que se incorporaron a la flota en las condiciones en que se encontraron fueron destinadas al traslado de tropas y al desplazamiento de víveres y materiales de guerra, de los que, según una noticia bastante insegura, acababan de recibirse grandes remesas, a la par con nuevos envíos de tropas, formados por seis mil jinetes y varios miles de hombres de infantería. La navegación río abajo debía comenzar en los primeros días de noviembre. Alejandro convocó a los hetairois y a los embajadores de los príncipes indios.[24]
Alejandro quería que la paz devuelta por él al valle de los cinco ríos se afianzase y conservase largos años.[25] Al príncipe Poros le fueron confirmadas las ampliaciones de sus dominios, que abarcaban siete pueblos y dos mil ciudades y se extendían hasta cerca del Hífasis, se fijaron sus relaciones con los príncipes Abisares, Sopates y Fegeo, colindantes con su territorio;[25] al rey Taxiles se le reconoció la posesión plena e independiente de sus antiguas y nuevas tierras, se encomendaron al sátrapa designado los principados vasallos enclavados dentro de la satrapía de India, con sus tributos y sus otras obligaciones, y los demás contingentes de tropas hindúes fueron licenciados para que regresaran a sus casas.[25]
Fases
[editar]Primera
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Al recibir la noticia de la alianza en noviembre, Alejandro se apresuró a impedir la unión de ambas tribus. Llegó a la zona en cinco días navegando por el Hidaspes con la flota que había construido recientemente.[15] Las embarcaciones habían sido diseñadas para poder desmontarse y volver a montarse, permitiendo así su transporte a través del Punyab. En el Punyab había —y hay— cinco ríos —a menudo se le denomina «el valle de los cinco ríos»—, por lo que era necesario arrastrar los barcos de un río a otro.[26]
La navegación aguas abajo por el Hidaspes y el Acesines en esta zona resultaba peligrosa; los macedonios sufrieron daños considerables en algunas de sus naves, además de registrarse algunas bajas.[15] Utilizaban dos tipos de embarcaciones: buques de guerra y naves de transporte conocidas como «naves redondas».[27] Las naves de transporte no sufrieron daños,[28] ya que sus cascos redondeados facilitaban la navegación por los canales difíciles. En cambio, los buques de guerra tuvieron considerables dificultades y muchos resultaron destruidos.[27] Debido a sus dos niveles de remeros, la hilera inferior chocaba a menudo contra la orilla del río.[29] En un momento dado, Alejandro llegó incluso a quitarse la armadura y prepararse para saltar al agua, temiendo que su nave se hundiera.[27]
Segun Justino. XlII 9, 3, las tropas de Alejandro eran 80 000 de infanteríay 60 000 de caballería (cifra hinflada).[30] Sin embargo, Alejandro avanzó con mayor rapidez de la que los malios esperaban y llegó antes de que pudieran huir. Muchos de ellos fueron masacrados y el resto huyó a la capital malia, Multán.[31] Alejandro ordenó a sus soldados alinearse en formación de combate; pero los bárbaros, no se sabe si por miedo o debido a un motín surgido entre ellos, se dieron a la fuga. De lo que no hay duda es que se refugiaron en unas montañas impracticables e inaccesibles; el rey los persiguió en vano y se apoderó de sus bagajes. Se llegó después a una plaza fuerte de los sudracas en la que la mayor parte habían buscado refugio con no mayor confianza en las murallas que en las armas. Ya se disponía el rey a atacar, cuando un adivino le aconsejó que no emprendiera el asedio o que lo pospusiera, pues preveía que su vida corría peligro.[32][nota 3] El rey macedonio ordenó a Crátero conducir las tropas sin separarse mucho del río que él pensaba recorrer navegando: embarcó con los que solían formar parte de su comitiva.[33] A favor de la corriente, llegó a los territorios de los malios.[33] El número de naves que componían esta expedición, según el cómputo de Ptolomeo, hijo de Lago, era el siguiente:[34] triacónteros, y casi unas dos mil más entre naves de transporte de animales, bajeles y otras barcazas de transporte en este río, además de las que se habían construido expresamente para esta ocasión.[nota 4][35]
Desde la proa de su barco ofreció al río una libación, invocando conjuntamente al Hidaspes y al Acesines, que es el mayor afluente del Hidaspes según le habían dicho —la confluencia de ambos ríos estaba muy próxima a aquel lugar—, e invocó también al Indo, que es donde vierten sus aguas tanto el Acesines como el Hidaspes. Al sonar la trompeta como señal de partida después de haber hecho una libación por Heracles su antecesor, por Amón y los demás dioses según su costumbre, el ejército se puso en marcha con perfecto orden. Había insistido Alejandro en la distancia que las naves de carga, las que transportaban el ganado y las naves de guerra debían guardar entre sí para evitar que entrechocaran, cosa que ocurriría si navegaban a la deriva. Ni siquiera a las naves más veloces se les permitió adelantarse fuera de la formación. El batir de los remos contra el agua producía un efecto único. Eran muchos los remeros que agitaban sus remos al unísono, eran los gritos de los cómitres señalando el comienzo y el final de cada movimiento, era, en fin, el ruido de los remeros que golpeaban todos a la vez contra la corriente entonando sus cantos. En muchos puntos la ribera se alzaba a mayor altura que las naves, encajonando el estrépito que el cortejo producía y que resultaba así ampliado al quedar constreñido en un espacio reducido, lo que provocaba una resonancia entre ambas riberas. A ambos lados del río y por todas partes la soledad de la cañada devolvía el sonido y contribuía a amplificar su resonancia. Desde la orilla se divisaban perfectamente los caballos que iban en las barcazas, y como los indios nunca habían visto caballos embarcados por el río (ya no se acordaban siquiera de que la expedición de Dioniso a la India había sido también en barco), los bárbaros se quedaron atónitos al contemplarlos, de suerte que los que presenciaban cómo se ponía en marcha la expedición la acompañaron durante un largo trayecto.
Según Aristóbulo de Casandrea, zarparon a comienzos de noviembre del 326 a. C.[37] A medida que el griterío de los remeros y el ruido de los remos alcanzaba a los demás indios que se habían pasado al bando de Alejandro, salían éstos a todo correr en dirección al río.[36] Al tercer día de navegación Alejandro se detuvo en la orilla del río, justo frente al lugar donde Hefestión y Crátero debían haber instalado el campamento. Aguardó allí dos días, al cabo de los cuales se reunió con él Filipo, que venía al frente del resto del ejército. Alejandro le ordenó que continuara con sus tropas por el río Acesines, prosiguiendo la marcha por la orilla del río. También les indicó a Crátero y Hefestión, cómo debían continuar sus tropas la marcha. Mientras tanto Alejandro bajó por el curso del Hidaspes. Hizo un alto en una de las riberas, y allí acudieron los indios que por aquella zona del Hidaspes habitaban. Venían a entregarse a Alejandro, bajo ciertas condiciones; otros, en cambio, que habían preferido hacerle frente, fueron obligados a rendirse por la fuerza.[38]
La flota fluvial consiguió salir airosano sin haber experimentado serias pérdidas; una hora después, la escuadra navegaba ya por aguas más tranquilas y abiertas. Aquí, el río da la vuelta a una colina que se alza en sus orillas y se desvía hacia la derecha; al abrigo de ella podía atracarse y las anchas orillas eran muy apropiadas para pescar los despojos de'los barcos destruidos y los cadáveres. Alejandro ordenó que la flota hiciese alto allí y encargó a Nearco de reparar con la mayorpremura las embarcaciones averiadas. Mientras tanto, él, de las tropas, hizo una incursión por las tierras de los contornos, para que los belicosos pueblos de aquella región, los sibeos y los agalesios, no acudiesen en ayuda de los malios y los oxidracas, de los que estaban separados por el Acesines, ante la inminencia del ataque de los macedonios.[39] Tras una marcha para sembrar el terror entre los indígenas por medio de la devastación, Alejandro llegó delante de la capital de los sibeosy la tomó por asalto sin gran esfuerzo; según otros informes, esta plaza se rindió sin lucha.[39]
Al volver al fondeadero del Acesines, Alejandro encontró la flota dispuesta a zarpar de nuevo; Crátero estaba ya acampado y Hefestión y Filipo habían llegado al otro lado de la confluencia de los dos ríos.[39]
Al poco, de nuevo en marcha, y a toda velocidad, en dirección al territorio de los malios y oxídracas, que según noticias eran los más numerosos y belicosos indios de esta zona, y que, también según le habían informado, decididos como estaban a hacerle frente, habían conducido a sus mujeres y niños a las ciudades mejor fortificadas. Las prisas con que Alejandro hacía avanzar a su flota apresudaramente para sorprender a estos indios antes de que se aprestaran para el combate.[38]
Desembarcó Alejandro en la orilla derecha a su ejército, aprovechando un lugar al abrigo de la corriente y un atracadero para las naves, donde se alzaba un promontorio idóneo para desde él recuperar los restos de las naves y los náufragos que aún sobrevivían. Algunos se salvaron y repararon las naves averiadas. A continuación ordenó a Nearco que bajara por el río hasta alcanzar la frontera del pueblo de los malios. Mientras tanto, Alejandro realizó algunas incursiones contra aquellos bárbaros que no habían querido sometérsele, a fin de impedir que acudieran en ayuda de los malios. Hecho esto, se reunió de nuevo con su flota. Se encontraron con él entonces Hefestión, Crátero y Filipo, acompañados de sus hombres. Alejandro hizo pasar al otro lado del Hidaspes a los elefantes, el batallón de Poliperconte, el cuerpo de arqueros a caballo, y a Filipo al frente de sus hombres, ordenando a Crátero que se encargara de toda esta expedición. Despachó a Nearco con la flota a que se adelantara tres jornadas de marcha río abajo, y dividió lo que quedaba del ejército en tres partes. Ordenó a Hefestión que se adelantara unas cinco jornadas de marcha porque así, si algún enemigo escapaba al ataque de los hombres que acompañaban a Alejandro y pretendía adentrarse a toda prisa en el territorio, se toparía con las tropas de Hefestión, que le harían prisionero. Encargó a Ptolomeo que se destacara hacia la retaguardia con una sección de las tropas y que le siguiera a distancia de tres jornadas de marcha, a fin de que si alguien hacía defección de las filas de Alejandro y pretendía escapar por retaguardia, se topara con Ptolomeo y sus hombres. Encargó Alejandro a Hefestión y los hombres que marchaban abriendo camino, que cuando llegaran a la confluencia del Acesines e Hidraotes aguardaran allí hasta que llegara él mismo y se Ies juntaran los hombres de Crátero y de Ptolomeo.[40]
Sin embargo, los macedonios lograron abrirse paso.[27] Al llegar al territorio de las confederaciones, emprendieron la tarea de pacificación. Mientras sus barcos eran reparados, los macedonios atacaron primero a una tribu situada al oeste, conocida como los sibeos.[29] Esta tribu, que supuestamente contaba con 40 000 guerreros, se encontraba en la margen derecha; por tanto, los macedonios tuvieron que cruzar el río para atacarla.[27][41] Los macedonios destruyeron su capital e incendiaron sus cultivos, mataron a todos los varones y esclavizaron a las mujeres y a los niños.[27][42] Anteriormente, Alejandro se había mostrado escrupuloso a la hora de mostrar clemencia con los habitantes de los territorios recién conquistados. Este marcado cambio de política pretendía servir de ejemplo a las demás tribus. Se llevó a cabo, al parecer, para asegurar las líneas de comunicación macedonias que, al estar ya excesivamente extendidas, corrían un grave riesgo de ser cortadas.[39] Dichas líneas se extendían desde Babilonia hasta el Punyab; si se hubieran interrumpido en cualquier punto, toda la expedición habría podido verse comprometida. No se adoptaron medias tintas a la hora de asegurar unas líneas de comunicación tan extensas.
Sumó a las fuerzas de Crátero el cuerpo de Filipo, el de Poliperconte, los arqueros a caballo y los elefantes de guerra que habían estado avanzando a lo largo del río.[43] A continuación, ordenó a Nearco que descendiera por el río con la flota y estableciera una base para llevar a cabo operaciones posteriores en la confluencia de los ríos Acesines e Hidraotes.[43] Además, dicha base serviría para interceptar a los malios que intentaran escapar.[44] Tres días más tarde, Alejandro ordenó a Crátero que le siguiera río abajo por la margen derecha.[43]

Alejandro dividió su ejército en tres partes y cruzó a la margen izquierda.[43] Su propia fuerza debía marchar directamente a través del desierto[43] y asumir la tarea más difícil, como era su costumbre. Este contingente estaba compuesto por hipaspistas, arqueros, agrianes, el destacamento de la falange al mando de Pitón, los arqueros a caballo y la mitad de la caballería de los Compañeros.[43] Alejandro estaba decidido a no dejar que los malios se le escaparan y, por ello, planeó una campaña sofisticada que le permitía mantener las líneas interiores, de modo que podía reforzarse en cualquier punto amenazado.[45]
Tras iniciar la travesía del desierto, Alejandro marchó sin interrupción, salvo una única parada de medio día en un lugar donde se podía obtener agua.[45] El destacamento de su ejército recorrió 72 km en unas 24 horas.[46][47] Se puso al frente de los hipaspistas, arqueros, agrianes, el batallón de los llamados peceteros de Pitón, todos los arqueros a caballo y la mitad de la caballería de los Compañeros, y a través de un paraje desértico, (desierto de Sandar-Bar) los condujo al territorio de los malios.[48] Fijó su campamento el primer día junto a una charca de agua distante unos 18 km del río Acesines. Después de que su ejército había descansado un rato, dio la orden de atravesar este paraje durante el resto de la tarde y toda la noche (unos 72 km)[49] Aunque la marcha a través del desierto era ardua, tenía dos objetivos: en primer lugar, sorprender a los malios [43] y, en segundo lugar, proporcionarle una posición estratégica desde la que pudiera empujarlos hacia el sur,[43] obligándolos así a dirigirse hacia el resto de sus fuerzas.[43] Se ordenó a la fuerza de Hefestión que marchara frente a la de Crátero, en la margen izquierda del mismo río.[43] Fue enviado cinco días por delante de Alejandro para garantizar que cualquier fuerza en retirada, impulsada por el avance de este último, pudiera ser capturada fácilmente si lograba eludir a Crátero.[43] Por último, se ordenó a la fuerza de Ptolomeo que siguiera la ruta de Alejandro con tres días de retraso, a fin de asegurar que aquellos malios que lograran escapar hacia el norte fueran capturados y aniquilados.[43]
Segunda
[editar]En este punto, la alianza provisional entre los malios y los oxidracos comenzó a desmoronarse.[45] Ambas tribus no lograron ponerse de acuerdo sobre quién debía liderarlas,[50] y sus fuerzas se retiraron a sus respectivas plazas fuertes, quedando cada grupo librado a su propia suerte.[45]
Al llegar cerca de la ciudad de Kot Kamalia al amanecer,[47] Alejandro se adelantó a caballo con su caballería de los Compañeros y tomó a los malios totalmente por sorpresa; tanto es así que muchos de ellos aún se encontraban fuera de la ciudad. Tal como Alejandro había previsto, no creían que fuera a cruzar el desierto.[31] Un gran número de ellos pereció,[31][51] y Alejandro persiguió hasta el interior de la ciudad a aquellos a quienes no había logrado masacrar.[36]A continuación, estableció un cordón de caballería alrededor de esta población relativamente pequeña y aguardó la llegada de su infantería.[31][51]

Cuando llegó la infantería, Alejandro destacó a Pérdicas con la caballería de Clito el Blanco y su propia caballería, ordenándole rodear otra ciudad de los malios situada al sureste.[31] Sin embargo, le dio instrucciones precisas de no iniciar el asedio de la ciudad, por temor a que algunos habitantes huyeran y alertaran a otros de la zona sobre la situación, dándoles tiempo para escapar.[51] Alejandro quería que Pérdicas aguardara su llegada con el resto de las tropas.[52] Este es otro ejemplo de cómo Alejandro asumía personalmente todas y cada una de las tareas que consideraba importantes, una práctica que repitió a lo largo de todas sus campañas. Poco después, Alejandro tomó la ciudad que estaba asediando, empleando maquinaria de asedio como la catapulta de torsión.[53] La catapulta de torsión era la más potente de la época y había revolucionado la guerra de asedio; Alejandro la utilizaría para capturar el resto de las ciudades de la región.[54] A continuación, el ejército de Alejandro venció a la guarnición de la ciudad —compuesta por dos mil hombres— y acabó con todos ellos.[52] Cuando Pérdicas llegó a la localidad que debía tomar, la encontró vacía; persiguió a los supervivientes y los pasó a cuchillo.[51]
Tras descansar un solo día, Alejandro se dirigió a la ciudad de los malios (esta ciudad ha sido identificada con la actual Multán, aunque dicha identificación no es segura).[55], durante toda la noche continuó la marcha, para llegar al río Hidraotes al amanecer del día siguiente; al llegar allí se encontró con que la mayor parte de los malios lo habían cruzado; arremetió, sin embargo, contra los que aún andaban a mitad de la travesía, dando muerte a buen número de ellos. Llegó a cruzar él mismo el río, y se dedicó a perseguir a los que ya estaban en la otra orilla, matando a buen número de ellos y haciendo algunos prisioneros, aunque la mayor parte lograron refugiarse en un lugar protegido y fortificado.[56] No cejó sin embargo Alejandro por ello, ya que, tan pronto dispuso de su infantería, ordenó a Pitón que al frente de su batallón y dos hiparquías de jinetes les pusiera cerco. No les supuso dificultad alguna a los hombres de Pitón tomar al asalto la pequeña fortaleza, en el cual hicieros esclavos a los que allí se habían refugiado, aunque algunos murieron antes, durante el asalto. Los hombres de Pitón, cumplida la misión encomendada, regresaron al campamento.[56] Entretanto, Alejandro se había adelantado.
Final
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Antes de proseguir su campaña contra los malios, Alejandro envió a Pitón y a Demetrio de vuelta hacia el río, los bosques y el desierto.[57][58] Tenían órdenes de matar a todo aquel que no se sometiera.[57] El motivo era que muchas de las ciudades se encontraban desiertas cuando las fuerzas de Alejandro llegaban a ellas.[57] Los refugiados de dichas ciudades habían sido capturados en los bosques de la zona, a lo largo del río Hidraotes.[59]
Los malios presentaron batalla a Alejandro desde las tierras altas de la orilla occidental del río Hidraotes.[60] Sin embargo, Alejandro y su ejército infundían tal temor que él decidió cargar contra ellos cruzando el río.[cita requerida] No se trataba de una táctica nueva, ya que su padre, Filipo II, había perfeccionado la caballería macedonia hasta tal punto que la infantería, en muchas ocasiones, solo entraba en combate después de la caballería.[22][página requerida] Los malios huyeron sin que la infantería macedonia llegara siquiera a intervenir en la batalla. Alejandro los persiguió con su caballería a lo largo de 8 km.[61]
Los malios, al percatarse de lo reducido que era el contingente de caballería macedonia, decidieron detenerse y presentar batalla. Arriano estimó que en ese momento había cincuenta mil malios. Se trataba de unos pueblos los más valerosos de la India; habían elegido como caudillo a un malio valeroso. Éste acampó al pie de una montaña e hizo encender hogueras a lo largo de una extensa zona con el fin de hacer creer que se trataba de un ejército mayor que el que tenía e intentó, aunque en vano, aterrorizar a los macedonios, entregados al descanso, con gritos y aullidos. Al despuntar el alba, Alejandro, ordenó a sus soldados tomar las armas y alinearse en formación de combate; pero los bárbaros, no se sabe si por miedo o debido a un motín surgido entre ellos, lo cierto es que al instante 26 se dieron a la fuga. De lo que no hay duda es que se refugiaron en unas montañas impracticables e inaccesibles; el rey los persiguió en vano y se apoderó de sus bagajes.[62] A pesar de la gran destreza de la caballería de los Compañeros, Alejandro se había colocado en una situación vulnerable. No obstante, los macedonios se reorganizaron y rodearon a los malios, atacándolos por el flanco y la retaguardia.[63] Finalmente, llegó la infantería ligera macedonia; los malios perdieron el ánimo y huyeron hacia la ciudad de los malios.[64][65] Alejandro los persiguió hasta la ciudad y luego permitió que sus columnas descansaran durante el resto del día.[64][65]
Sitio de la ciudadela
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Alejandro organizó dos fuerzas separadas: una bajo su propio mando y la otra al mando de Pérdicas. Los indios se retiraron casi de inmediato hacia la ciudadela principal. Esta era una fortaleza considerable, con un perímetro amurallado de una milla.[65] Se disponía el rey a atacar, cuando un adivino se puso a aconsejarle que no emprendiera el asedio o que, al menos, lo 28 pospusiera, pues preveía que su vida corría peligro.[66] Sin embargo, Alejandro logró forzar una de las puertas y penetró en las zonas exteriores de la ciudadela.[65] Allí, los macedonios comenzaron a socavar la siguiente línea de murallas.
Impaciente ante la lentitud del asedio, Alejandro tomó una escalera y ascendió él mismo por la muralla.[65] Solo unos pocos soldados le siguieron. Arriano menciona a tres soldados en la muralla: Abreas, Peucestas y Leonato.[67] Plutarco cita únicamente a dos: Peucestas y Limneo. Ambos relatos confirman la muerte de uno de ellos: Abreas o Limneo, respectivamente. El resto de los soldados, inquietos por la seguridad de su rey, se agolparon en las escaleras para llegar a lo alto y protegerlo; al ser demasiados, las escaleras cedieron bajo su peso. «Debido al resplandor de sus armas y a la audacia de su comportamiento», los malios reconocieron a Alejandro y comenzaron a lanzarle proyectiles. Muchos de los hombres de Alejandro extendieron los brazos y le instaron a saltar hacia ellos.[68] El rey, sin embargo, se negó a hacerlo.

En su lugar, Alejandro saltó al interior de la ciudadela, donde mató al líder de los malios.[69] Durante el combate, una flecha atravesó la armadura de Alejandro e le hirió gravemente;[70][71] Arriano relata que «sangre y aire salían silbando de la herida».[72] Siguió luchando durante un tiempo con la flecha clavada en el pulmón, apoyando la espalda contra el muro de la ciudadela y defendiéndose de los soldados malios. Alejandro continuaba sin recuperar el conocimiento a causa de la gran pérdida de sangre que había sufrido. Apurada se puso para los macedonios en aquel asalto la situación, al ver que su rey, apostado sobre la muralla, era el blanco de todos los disparos enemigos; al ver cómo había saltado al interior de la ciudadela. Todo esto impulsó a los macedonios a lanzarse al peligro de un modo irreflexivo, llevados de la prisa y del temor de que a su rey pudiera ocurrirle algún mal. Al romperse la escalera de asalto se agenciaron otros medios para poder escalar el muro, dado lo angustioso de la situación; unos clavetearon unas picas en el muro hecho de arcilla, y colgándose de ellas a duras penas consiguieron gatear por el muro; otros intentaban escalarlo subiéndose a los hombros del compañero. El primero que consiguió escalarlo se deslizó por él hasta el interior del recinto, y al ver que su rey yacía malherido en tierra, empezaron todos a lamentarse y a entonar su grito de guerra. Se originó entonces una violenta batalla en torno al rey postrado en tierra, mientras acudían, un buen número de macedonios a protegerle con sus escudos. Entretanto, algunos hombres habían conseguido descerrajar la puerta situada en una cortina entre dos torres, y por allí empezaron a entrar en grupos. Por su parte, otros presionaban con sus hombros en la rotura de la puerta, y lanzándola dentro del muro, dejaron al descubierto la acrópolis y vía libre a ella por aquel punto.[73]
Al intentar apoyarse en un árbol cercano, sufrió una hemorragia masiva y perdió el conocimiento. Los macedonios, tras haber logrado finalmente escalar el muro de la ciudadela, saltaron para defenderlo; sin embargo, creyendo que Alejandro había muerto, forzaron la entrada de la ciudad y masacraron a todos sus habitantes en señal de represalia.[74] El rey fue llevado a su tienda y los médicos cortaron la madera de la flecha de modo que la punta metálica no se moviera. El dardo tenía garfios y la única manerade extraerlo sin grave riesgo era ensanchando la heridamediante una incisión, pero temían que tuviera una hemorragia, ya que parecía que la flecha había penetrado hasta 25 vísceras. Alejandro fue atendido por el médico Critóbulo[nota 5] Cuando la herida fue ensanchada y arrancada la punta, se produjo una enorme hemorragia; el rey se desmayó, los ojos se le nublaron y quedó tendido como moribundo. Al no poderse detener la hemorragia, los amigos del rey comenzaron a gritar y a llorar creyendo que había muerto. Por fin la sangre dejó de manar, el rey fue recobrando el conocimiento. Durante todo aquel día y la noche que siguió, el ejército, en armas, puso cerco a la tienda del rey y no se retiraron hasta que se les informó de que Alejandro dormía, y albergaban la esperanza de su curación. La herida, aunque sin llegar a cicatrizar, curó en siete 6 días y el rey, al enterarse de que entre los malios corría el rumor de su muerte, dio orden de que se ensamblaran dos embarcaciones y de que en medio fuera colocada una tienda que pudiera ser divisada desde todas partes y desde la que pudiera mostrarse a los que creían que había muerto. Los indígenas, al verlo, perdieron la esperanza que con la falsa noticia habían concebido. Después se deslizó río abajo, adelantándose un corto espacio al resto de la flota. Al cuarto día de navegación llegó a una región abandonada por sus habitantes, pero rica en trigo y ganado. Este lugar le pareció apropiado para su propio descanso y el de la tropa. Finalmente Critóbulo, desaparecido o disimulando su miedo, le dijo que se dejara inmovilizar mientras le extraía el casquillo, ya que un ligero movimiento podía ser fatal.
Resultado
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Cuando los macedonios llegaron hasta Alejandro, «que yacía desmayado»,[76] algunos de ellos lo colocaron sobre un escudo y corrieron rápidamente con él hacia una tienda.[77] Fue necesario practicar una incisión para extraer la flecha, pero hubo dudas sobre quién debía realizar el procedimiento. Según Arriano, algunos autores «afirmaban que Critodemo, un médico de Cos y asclepíada de nacimiento, hizo una incisión en la zona afectada y extrajo el arma de la herida»,[78] mientras que otros sostenían «que, al no haber ningún médico presente en el momento crítico, Pérdicas [...] por orden de Alejandro»,[76] extrajo la flecha con su espada, provocando «una abundante hemorragia»[76] que hizo perder el conocimiento a Alejandro. Los soldados estaban muy preocupados por su salud, pues creían que él era el único capaz de guiarlos «de regreso a salvo a su patria, ya que se encontraban rodeados por numerosas naciones belicosas; algunas de ellas aún no se habían sometido y, según conjeturaban, lucharían con firmeza por su libertad, mientras que otras sin duda se rebelarían tan pronto como se vieran libres del temor a Alejandro».[76] Durante algunos días, osciló entre la vida y la muerte.
El grueso del ejército, que se encontraba a cuatro días de distancia de la posición de Alejandro, recibió la noticia de su muerte.[77] Los rumores se propagaron y, cuando llegaron informes de que estaba vivo y recuperándose, no quisieron creerlo.[79] Finalmente, fue colocado en una embarcación para que él y sus hombres pudieran verse; Alejandro ordenó que «se retirara la cubierta de la tienda en la popa, para que fuera visible para todos».[80] A pesar de ello, sus tropas siguieron creyendo inicialmente que había muerto y que «su cadáver estaba siendo transportado en la nave»,[80] hasta que «extendió la mano hacia la multitud».[80] No obstante, su estado de salud era tan delicado que, durante el descenso por el río, ni siquiera remaban la embarcación por temor a que el golpe de los remos contra el agua pudiera molestarlo.[81]
Cuatro días después, los macedonios llegaron a una tierra fértil que los nativos habían abandonado por completo.[16] Algunos de sus allegados confrontaron a Alejandro y le dijeron que no debía exponerse de manera tan temeraria en la batalla.[81] Alejandro recibió la rendición definitiva de los malios, quienes se habían sometido tras la toma de su capital. Despidió a sus embajadores, pero estos regresaron más tarde con 300 carros tirados por cuatro caballos. Además, Alejandro recibió 1000 escudos indios, varios leones y 100 talentos áticos.[82]
Notas
[editar]- ↑ Las lluvias cesaron justo antes de la aparición de Arturo, cuando Alejandro estaba ya de regreso en el Hidaspes; el viaje se inició unos pocos dias antes de la ascensión de las Pléyades (a principios de noviembre del 326 a. C.) y terminó en Pátala hacia el momento de la ascensión de Sirio (a mediados de julio del 325 a. C.). Los macedonios estuvieron ocupados con su flota durante todo el otoño, invierno, primavera y verano, por un total de 10 meses (que corresponden al tiempo transcurrido entre la ascensión de Arturo y la de Sirio, desde el regreso al Hidaspes hasta la llegada a Pátala.
- ↑ La campaña del Hidraotes la conocemos tan sólo por Arriano (6.6-10), cuyo relato es unitario y, por lo que parece, se basa en el de Ptolomeo (6.10. 1 = FGrH 138 F 25). Sin embargo, no se basa en un análisis crítico directo, puesto que Ptolomeo estaba lejos, con la retaguardia, en el Acesines (5.5.6-7).
- ↑ Como dice Arriano, 6.11.3, no se trata de una ciudad de los sudracas sino de los malos; igualmente, Plutarco, Alejandro 53.2 y sigs.
- ↑ En Arriano,Índica 19.7, se mencionan ochocientas naves, mientras que Nearco y Diodoro Sículo contabilizan mil.
- ↑ Había sido ya médico de Filipo II. Segun Arriano, 3.11.1, sería Critodemo, médico originario de Cos, quien extirpó el hierro y curó a Alejandro.
Referencias
[editar]- 1 2 Worthington, 2014, p. 219.
- 1 2 Green, 2013, p. 418.
- ↑ Dodge, 1890, p. 605.
- ↑ Emma Martinell Gifre. «Alejandro Magno». Academia.edu. p. 68. Consultado el 27 de septiembre de 2026.
- ↑ Wheeler, 1900, p. 447.
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- 1 2 3 Quintus Curtius Rufus, 1809, p. 321.
- ↑ Benjamin Wheeler, 1900, p. 448.
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- ↑ Arriano 5.25.4
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- ↑ Diodoro Sículo 17.98.1 y ss.
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- ↑ Theodore Dodge, 1890, p. 593.
- 1 2 Dodge, 1890, p. 593.
- ↑ Segun Diodoro Sículo, Biblioteca histórica 17.98.1, 80 000 de infantería, 10 000 de caballería y 700 carros.
- 1 2 3 4 5 Dodge, 1890, p. 597.
- ↑ Quinto Curcio Rufo, 9.4.25-28.
- 1 2 Quinto Curcio Rufo, 9.8.3
- ↑ Nearco 6 2.4 (Ptolomeo) 80
- ↑ Diododo Sículo 17.95.5; Curcio 9.3.2; Epítome de Metz 70.
- 1 2 3 Arriano 6.3.
- ↑ Estrabón, Geografía 15.1.17.
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- ↑ Quintus Curtius y Rufus, 1809, p. 350.
Bibliografía
[editar]- Droysen, J .G. (2001). Alejandro Magno. Madrid: Fondo de Cultura Económica. ISBN 84-375-0509-7.
- Arrian, Flavio (1893). Anabasis of Alexander. George Bell and Sons. OCLC 486120.
- Wheeler, Benjamin (1900). Alexander the Great. New York: G.B. Putnam & Sons. OCLC 458978001.
- Delbruck, Hans (1990). The History of the Art of War. One. Lincoln: University of Nebraska. ISBN 0-8032-6584-0.
- Worthington, Ian (2014). Alexander the Great: Man and God. Routledge. ISBN 978-1-317-86645-9.
- Ian Worthington (2008). Phillip II of Macedonia. New Haven: University of Yale. pp. 22-37. ISBN 978-0-300-12079-0.
- Green, Peter (2013). Alexander of Macedon, 356–323 B.C.: A Historical Biography. University of California Press. ISBN 978-0-520-95469-4.
- Quintus Curtius Rufus (1809). The History of the Life and Reign of Alexander the Great. London: S. Bagster. OCLC 457392990.
- Siculus Diodorus (1963). The Library of History (Volume VIII of the Loeb Classical Library edición). Consultado el 28 de septiembre de 2026.
- Theodore Dodge (1890). Alexander. New York: Da Capo Press. pp. 592-608.
- Domínguez Monedero, Adolfo J. (2013). Alejandro Magno Rey de Macedonia y de Asia. Madrid: Sílex. ISBN 978-84-7737-795-5.
Enlaces externos
[editar]- Dorieo/Taller en Internet Archive
- Plutarch
- The Invasion of India by Alexander the Great as described by Arrian, Q. Curtius, Diodoros, Plutarch and Justin (1896), at Internet Archive
- The Early History of India from 600 B.C. to the Muhammadan conquest, including the invasion of Alexander the Great (1914), by Vincent Arthur Smith, at Internet Archive
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[[Categoría:Batallas de Alejandro Magno]]
[[Categoría:Conflictos en el siglo IV a. C.]]
Sudracas
[editar]Esta tribu india presenta diversas variantes según los distintos autores: «sydracas»[1]oxidracas.[2]
Este pueblo se extendía entre el río Ravi y el río Sutlej. Segun Justino. XlII 9, 3, las tropas eran 80 000 de infantería.
Referencias
[editar]- ↑ Diodoro Sículo, Biblioteca histórica; 17.98.1; Estrabón, Geografía, 15.1. 8; asugambros según Marco Juniano Justino, Epítome de las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo, 12.9.3
- ↑ Arriano, Anábasis de Alejandro Magno 6.4.3, 6.14.1
Gimnasio del este (Éfeso)
[editar]El Gimnasio del Este, situado al oeste de la Puerta de Magnesia, es el primer vestigio que se puede ver al entrar en Éfeso por esta dirección. En su conjunto está hecho de bloques de piedra caliza de corte cuadrado y ladrillos.[1]
El edificio con la fachada que da a la calle principal tenía un propileos(estructura de entrada) con columnas que sobresalía unos metros hacia delante. Las tiendas que daban a la calle a dos lados del mismo servían a esta parte de la ciudad. Como durante las excavaciones se encontraron varias estatuas de mujeres en el , un edificio complejo de varias habitaciones, también se lo llama coloquialmente Gimnasio de las mujeres.[1]
El Salón del Emperador del Gimnasio se encuentra en el extremo oeste. Su baño tiene las características de las termas romanas. Tiene muchas habitaciones y áreas que eran clases, dormitorios y áreas deportivas para los jóvenes que se educaban y entrenaban allí.[1]
En el siglo VI se construyó una iglesia en la esquina del edificio cerca de la Puerta de Magnesia, por lo que esa esquina ya estaba destruida para entonces. El suelo de la iglesia, que se ha hundido hasta el nivel del sótano, está cubierto de mosaicos. Las excavaciones continúan. La restauración aún no ha comenzado en la iglesia ni en el gimnasio.[1]
Inmediatamente al norte de la Puerta Magnesia, al pie del monte Panayir, se encuentra el Gimnasio de Éfeso. Construido como un complejo de baños y gimnasio alrededor del siglo II d. C., era uno de los edificios más grandes de Éfeso, donde los niños podían ir a educarse y hacer ejercicio.[2]
Según una inscripción, el Gimnasio fue construido por Flavio Damián y su esposa Vedia Fedrina para educar a los jóvenes de Éfeso en deportes, música, astronomía y habilidades sociales. La pareja dedicó la estructura a la diosa Artemisa y al emperador Antonino Pío. Los niños de entre seis y dieciséis años habrían sido aceptados para la educación en la escuela.[2]
El edificio consta de un auditorio para ceremonias y conferencias, baños, boutiques y un estadio. El salón de los emperadores está profusamente decorado con mosaicos y una vez albergó la estatua del emperador. Los baños están divididos en cuatro salas principales: el Apodyterium para cambiarse, el Frigidarium para baños fríos, el Calderium para baños calientes y el Tepidaruim para baños tibios. A cada lado de los baños se construyeron salas abovedadas para hacer ejercicio físico y pasear después del baño.[2]
A pesar de que el centro educativo estaba estrictamente reservado para los niños, el Gimnasio del Este se conoce a menudo como el Gimnasio de las Niñas debido a la multitud de estatuas femeninas que se han excavado en el sitio. Junto con las estatuas femeninas sin nombre, los arqueólogos han encontrado estatuas del dios sanador Asclepio, Afrodita, Dionisio, Hygeia y Pan. En la sala de baños fríos se descubrió una estatua del dios del río Kaistros. En la antigüedad, la sala de baños habría tenido agua que vertía en la piscina desde el ánfora en la que se apoyaba el dios. Las estatuas se encuentran actualmente en el Museo Arqueológico de Izmir.[2]
Referencias
[editar]- 1 2 3 4 «East Gymnasium».
- 1 2 3 4 «East Gymnasium» (en inglés).
Termas de Vedio
[editar]Las termas de Vedio proporcionan información interesante sobre la arquitectura y la ingeniería de Éfeso. En un uso creativo de la estatuaria, el agua fluía hacia las termas desde la axila del dios del agua. Los pisos superiores de las termas, que podían albergar a 1000 personas, se utilizaban para la recreación, la lectura y el entretenimiento. Las termas se calentaban mediante vapor que circulaba por debajo de los pavimentos y en las paredes. Los ingenieros diseñaron el sistema de alcantarillado de la ciudad de modo que las tuberías que transportaban agua potable fueran seis pies más altas que las de las aguas residuales.[1]
Referencias
[editar]- ↑ «Ephesus, Turkey's City of Ruins» (en inglés).
Trirreme
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