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COMENTARIO
En 1910, por tercera vez consecutiva, se pretendía erigir un busto a una distinguida personalidad de las letras catalanas y se propuso a Víctor Balaguer. Balaguer, con una ideología claramente progresista y liberal, tuvo una presencia importante en la política española del siglo XIX, ocupó cargos relevantes como el de ministro de Ultramar y destacó también como periodista, historiador, dramaturgo y poeta. Tuvo, asimismo, un papel eminente en la Renaixença y en la restauración de los juegos florales, al ser uno de los siete primeros mantenedores, y en 1861 fue proclamado Maestro del Gay Saber. Este papel restaurador de la lengua es el que se le reconoce en la leyenda que hay inscrita en el pedestal.
El monumento es el resultado de la colaboración de un arquitecto y de un escultor. Josep Puig y Cadafalch, que era en estas fechas un arquitecto y político prestigiado -había sido, entre 1907 y 1910, diputado a Cortes por la Liga Regionalista-, diseñó como base una columna coronada con un capitel con volutas jónicas y con la parte inferior del fuste, estriado. El busto del poeta es obra de Manuel Fuxà. Está realizado en mármol blanco, elevado sobre una pequeña peana según una tipología que proviene del arte clásico y que Fuxà utiliza a menudo. Tiene la factura realista que es común en este escultor y representa a Balaguer como poeta romántico cubierto con una amplia capa.
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