‘Al este del Edén’: así se creó el vestuario de Florence Pugh para la nueva adaptación de Netflix
Estamos en plena temporada de dramas de época: Sentido y sensibilidad llegará el 23 de octubre a los cines y Orgullo y prejuicio aterrizará pronto en Netflix, pero antes de poder disfrutar de estas producciones, otra gran adaptación literaria está a punto de convertirse en uno de sus títulos protagonistas: una nueva versión de la monumental novela de John Steinbeck. Creada por Zoe Kazan —que, casualmente, es nieta del legendario director de Hollywood, Elia Kazan, responsable de la adaptación cinematográfica de 1955 protagonizada por James Dean—, esta nueva versión cambia ligeramente el foco y sitúa en el centro a Cathy Ames, la magnética y desmesurada antiheroína de la historia, interpretada por Florence Pugh.
El tan esperado drama de época por fin tiene fecha de estreno (y tráiler), y no podríamos estar más emocionadas

Desde pequeña, Cathy empieza a comprender el enorme deseo que despierta en los hombres y, poco a poco, aprende a utilizarlo en su propio beneficio. Tras involucrarse con un hombre poderoso que finalmente la abandona, termina llamando a la puerta de Adam Trask, interpretado por Christopher Abbott. Ambos se casan y dejan la costa Este para instalarse en California, pero Cathy no tarda en sentirse atrapada por sus largos días como esposa y madre de los gemelos Aron y Cal.
Finalmente los abandona, dejando al ama de llaves chino-estadounidense de la familia, Lee —interpretado por Hoon Lee—, al cuidado de los niños. Poco después huye a un burdel dirigido por la formidable Faye, a quien da vida Martha Plimpton, y allí comienza una nueva vida bajo otro nombre: Kate.
La encargada de construir el espectacular vestuario de Cathy y de su transformación en Kate, desde finales del siglo XIX hasta comienzos del XX, es Kirsty Cameron, diseñadora neozelandesa responsable también del elaborado vestuario de El poder del perro, de Jane Campion, otra historia sobre el amor y la pérdida ambientada en el paisaje estadounidense. Antes del estreno de Al este del Edén en Netflix el 1 de octubre, Cameron nos habla de algunas de sus referencias más inesperadas y del turbulento recorrido de su protagonista, contado también a través de la ropa.
¿Qué referencias había en tu tablero de inspiración para crear el aspecto de Cathy?
Me fijé en muchísimos fotógrafos, especialmente en aquellos que captaban escenas espontáneas de la vida cotidiana hace más de cien años. Hubo dos que destacaron especialmente: Edward Linley Sambourne y George Hendrik Breitner. Los dos fotografiaban a mujeres por la calle de una manera increíble. Esas imágenes te recuerdan que aquellas personas también eran modernas en su propia época, y creo que es algo importante cuando trabajas en una producción histórica.
También recurrimos a Alice Austen, David Hamilton, Deborah Turbeville y a las fotografías que Arnold Genthe tomó en el barrio chino de San Francisco, que sirvieron como inspiración para el aspecto de Lee.
Además, teníamos una lista enorme de pintores, desde Mary Cassatt y Pierre Bonnard hasta Berthe Morisot, Henri de Toulouse-Lautrec y Edvard Munch. Como la fotografía de la época es en blanco y negro, la pintura nos ayudó muchísimo a entender cómo podían ser realmente los colores de aquellos años.
¿Cómo evoluciona Cathy a través de su vestuario?
Su personaje atraviesa muchísimos cambios. Cuando es pequeña, su madre es quien la viste y la está educando para convertirse en esposa, algo que Cathy nunca tiene intención de ser. Ella sigue el juego, así que desde el principio ya existe cierta artificialidad en su manera de vestir.
Cuando la vemos de niña, está leyendo Alicia en el país de las maravillas, y de hecho parece vestida como Alicia
Sí, para ese estilismo nos inspiramos completamente en Alicia en el país de las maravillas. También estudié mucho las fotografías de Lewis Carroll.
Después, Cathy crece y conoce al señor Edwards
Y él empieza a vestirla para que interprete el papel de su amante. Queríamos introducir cierta pesadez a través de los brocados y pensar tanto en aquello que él compraría para ella como en las prendas que Cathy elegiría cuando saliera a gastarse todo su dinero en piezas mucho más elaboradas.
Todo eso nos lleva, por supuesto, al vestido que lleva cuando la golpean. Zoe quería que tuviera una cualidad muy femenina que contrastara con lo que le sucede a Cathy mientras lo lleva. Estampamos nosotros mismos ese tejido de seda y construimos todas esas capas porque, cuando ella está en el suelo, necesitamos que sean capaces de transmitir esa mezcla de feminidad y fragilidad rota que atraviesa al personaje.
Ese episodio lleva a Cathy hasta Adam
Adam y su hermano, Charles, prácticamente no tienen nada aparte de camisas de hombre y los vestidos de su madre fallecida. Así que Cathy empieza a llevar esos vestidos. Tienen un aspecto algo desgastado y desvaído, pero también existe la idea de que esa era la madre a la que Adam veneraba y cuya imagen, de alguna manera, proyecta ahora sobre Cathy.
Después llega el vestido de novia de Cathy. ¿Cómo fue el proceso de creación?
Hicimos varias versiones y recuerdo ir al camerino de Florence mientras se las probaba. Al final elegimos la más sencilla de todas. Es preciosa, elegante y tiene algo atemporal. Ese tipo de retratos de boda siempre parecen resistir el paso del tiempo. Además, hay cierta inocencia en el vestido que resulta poco habitual tratándose de su personaje.
Después, Cathy y Adam se trasladan a California
En esta parte de la historia aparece la sensación de que Cathy empieza a explorar su propio gusto. Zoe y yo siempre hablábamos de ella como alguien con bastante criterio estético. Sigue interpretando un papel, pero al mismo tiempo empieza a poner en práctica su propia sensibilidad.
En el último capítulo de la serie, Cathy se convierte en Kate
Con Faye, Cathy interpreta primero el papel de la joven inocente llegada del campo, pero ese aspecto evoluciona rápidamente hacia los vestidos mucho más elaborados del burdel, que utiliza para integrarse. Empieza pareciéndose a las demás chicas, pero después consigue destacar por encima de todas ellas y llegar hasta lo más alto.
Cuando ya es Kate y está al mando, desarrolla una especie de identidad visual propia. Zoe llegó incluso a mencionar a Patti Smith: esa idea de alguien que ha creado una imagen tan reconocible que inmediatamente sabes quién es. Kate prefiere líneas más limpias y elegantes, menos ornamentación y una estética mucho más depurada y sofisticada. Y, al mismo tiempo, le encanta lo dramático. Quizá esta sea su oportunidad de convertirse por fin en la persona que siempre quiso ser, pero que nunca había tenido la posibilidad de ser. Es su propia representación, en lugar de interpretar un papel para alguien más. También funciona casi como un uniforme y la paleta de color es bastante severa, aunque existe variedad a través de las texturas. Florence, además, quería que resultara muy sensual.
También le gustaba mucho la idea de que Kate fuera acumulando pequeños recuerdos de los hombres que habían pasado por su vida, así que algunos aparecen sobre su propio cuerpo y otros junto a su cama o encima de su escritorio. Y, por supuesto, todas las chicas que trabajan para Kate también visten completamente de negro.
Y, para terminar, ¿qué otros personajes disfrutaste especialmente vistiendo?
Los hombres. Me encanta la moda masculina. Creamos muchas de sus prendas con calicó o algodón de aspecto artesanal y también hicimos muchísimo trabajo de teñido. Me encanta la ropa de granja de Charles y Adam. Mike Faist, que interpreta a Charles, se llevó algunas de sus prendas al lugar donde estábamos rodando y pasó todo un fin de semana llevándolas. También me encanta la ropa de Adam cuando lleva una vida errante. Su evolución es enorme, aunque mucho más sutil que la de Cathy. En cierto modo, se escapa de sí mismo, pero después regresa a la granja, se enamora y empezamos a percibir una identidad mucho más definida: aparecen su traje, su gusto, su elegancia, su optimismo y una ambición enorme. Al mismo tiempo intenta adaptarse a los californianos, así que se lleva algunas de sus prendas de granja y las utiliza para montar a caballo. Después es abandonado, pero más adelante vuelve a encontrarse consigo mismo y acaba aceptando quién es. Hay una sencillez en todo ello.
También está Abra, la joven novia de Aron Trask, el hijo de Adam y Cathy. Fue muy divertido trabajar con sus estilismos porque aportan cierta modernidad a la historia. De nuevo, recurrimos a aquellas primeras fotografías espontáneas de gente por la calle. Lleva faldas plisadas y prendas que permiten moverse y caminar con mucha más facilidad.
Y, por supuesto, está Lee. Él también interpreta un papel al principio. En la granja lleva prendas chinas y adopta la posición del criado humilde, mientras que cuando va al barrio chino se pone traje. Con el paso del tiempo, va evolucionando hasta convertirse en quien realmente es. Me encanta muchísimo su personaje.
Esta entrevista ha sido editada para facilitar su lectura.
La serie estará disponible en Netflix a partir del 1 de octubre.
Este artículo se publicó originalmente en Vogue.co.uk

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