Vivimos en la era de la productividad y la necesidad de aprovechar el tiempo también se ha trasladado al neceser. En un momento en el que cada minuto es oro, los productos multifunción se posicionan entre los más deseados: ahorran tiempo, simplifican la rutina facial y permiten tratar varias necesidades en un solo gesto. Aunque en esta década no han disminuido nuestras ganas de maquillarnos, sí lo ha hecho la paciencia (y el tiempo) para hacerlo. Frente a las largas rutinas, la belleza se ha adentrado en una etapa pragmática caracterizada por menos pasos y más funciones, que solo es posible conseguir con productos capaces de hacer varias cosas a la vez.
No es solo una impresión, los datos lo avalan. El informe State of Beauty 2026 de Nielsen señala que los consumidores están simplificando sus rituales. Además, exigen más impacto a cada producto, con la eficacia, la credibilidad de los ingredientes y los formatos multifunción como factores determinantes para determinar qué productos permanecen (o desaparecen) del neceser. Según el estudio, el 52% de los consumidores afirma estar dispuesto a pagar más por productos que hagan las tareas más fáciles o requieran menos tiempo. Es decir, somos más selectivos y buscamos valor y sencillez.
En maquillaje, también buscamos eficiencia. Un estudio de la firma The Benchmarking Company realizado en 2025 reveló que el 67% de las mujeres compra habitualmente productos capaces de desempeñar más de una función o resolver varios problemas. Aunque a la practicidad se le añade un matiz importante: simplificar no significa conformarse. Queremos menos productos, sí, pero esperamos que estos hagan más y lo hagan bien. La belleza híbrida, esa que mezcla color, tratamiento, protección o varias funciones en un mismo gesto responde precisamente a esa ecuación. Y GlobalData señala que el 85% de los consumidores presta atención a los ingredientes de los cosméticos a la vez que crece el interés por fórmulas que aúnan maquillaje y cuidado.La paradoja es interesante: cuanto más sofisticada se vuelve la industria cosmética, más sencillo quiere ser el gesto de maquillarse.
En ese territorio lleva trabajando más de una década Sisley con Twist. La maison lanzó la colección en 2014 con una idea que hoy sigue siendo contemporánea: la de trasladar el maquillaje a un formato de lápiz, fácil de llevar y de aplicar, y que hace que un solo producto sea una herramienta capaz de trabajar diferentes zonas del rostro.
Los primeros lápices combinaban una fórmula con beneficios de tratamiento con colores originales y una vocación multiuso, ya que podían utilizarse en labios, ojos y mejillas. El éxito impulsó después el desarrollo de una gama más amplia con beneficios para la piel. Más de diez años después, el concepto sigue teniendo sentido porque no depende de una tendencia concreta. El furor que desatan es tal que, como indican desde la compañía, se vende un Twist cada 20 segundos. “Hay muchos puntos a favor que hacen que este producto sea tan atractivo. Desde su versatilidad hasta tener la posibilidad de maquillarte con seguridad obteniendo resultados profesionales, hasta la comodidad de su packaging, pasando por sus texturas fáciles de aplicar y trabajar, que permiten poder utilizarlos con las propias manos y ser intuitivos”, cuenta Cristina Alonso, responsable de formación de la firma francesa.
Su formato, vestido con un icónico estampado de cebra, es intuitivo: solo hay que abrir, deslizar, difuminar. Sin pinceles, sin una paleta de herramientas y, sobre todo, sin necesidad de dominar una técnica compleja. “Se pueden trabajar con brocha para lograr un look estructurado y de trazo firme, o bien difuminar directamente con los dedos para conseguir ese codiciado efecto desdibujado y natural en segundos”, explica la experta. La colección actual reúne los Phyto-Eye Twist para los ojos, los Phyto-Lip Twist para los labios y los Phyto-Blush Twist para las mejillas. “Todos son tratamiento con color. Además de contar con fórmulas de larga duración que permiten acabados profesionales, también cuidan, respetan y protegen la piel”, apunta.
Para la nueva temporada, la colección da un paso más en esa dirección con nuevas tonalidades y una incorporación que amplía el concepto de multiuso: Phyto-Twist TopCoat, un lápiz irisado para ojos, mejillas y labios. con un formato jumbo con punta grande que facilita su aplicación sobre la piel. Puede utilizarse solo, sobre la piel desnuda, para aportar un velo luminoso, o ponerse encima de otro producto para transformar el acabado. En los párpados añade brillo, en los pómulos captura los puntos de luz, y en los labios proporciona un efecto luminoso y da sensación de volumen. La fórmula incorpora partículas ultrafinas e iridiscentes en una base transparente, con reflejos rosados, dorados y plateados. Además, también contiene aceite de camelia y extracto de moringa, que son ingredientes que Sisley asocia al confort de la piel.
La novedad llega acompañada de nuevos colores de labiales y coloretes que refuerzan la paleta otoñal. “Aunque más allá del color, lo que hace especial a la gama es su fórmula de tratamiento. Por ejemplo, los Phyto-Eye Twist llevan ingredientes como el té verde y el extracto de lirio blanco, que calman, hidratan y protegen la piel tan fina del párpado. Para los labios, los Phyto-Lip Twist se apoyan en aceites vegetales que aportan un confort brutal y dejan el labio elástico sin sensación pegajosa. Y en las mejillas, los Phyto-Blush Twist combinan aceite de camelia y manteca de karité, una mezcla súper nutritiva que consigue que la textura de crema a polvo se funda con la piel dejándola suave e hidratada todo el día”, sostiene Alonso. El resultado es una colección habla de simplicidad pero invita a jugar. Porque el maquillaje multiusos apuesta por tener menos cosas y hacer más con ellas.


