Emilio Aragón: “El tiempo, cuando se va, no vuelve a tocar el mismo acorde"


Humorista, presentador, actor, director, músico, autor de la saga de literatura infantil Telmo Lobo… Al gran humanista del entretenimiento patrio solo se le resiste una cosa: tocar el violonchelo.
Emilio Aragón “El tiempo cuando se va no vuelve a tocar el mismo acorde
JORGE ARÉVALO

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

La perfección. En estos tiempos que vivimos, nos venden esa idea disfrazada de otras cosas. No somos perfectos, y jamás lo seremos. Esa es la belleza del ser humano.

¿En qué ocasiones recurre a la mentira?

He recurrido alguna vez a una mentira piadosa para evitar un daño innecesario.

¿Qué es lo que menos le gusta de su aspecto?

La impaciencia.

¿Qué persona viva le inspira más desprecio?

Aquellos que usan el poder para dividir, engañar o manipular.

¿Qué palabras o frases utiliza con demasiada frecuencia?

“Paciencia”. A veces, verbalizar las cosas nos ayuda.

¿Qué o quién es el gran amor de su vida?

Aruca y mis hijos, Ichi, Maca y Nacho. ¡Ahora tenemos que sumar también a los nietos!

¿Cuándo y dónde fue más feliz?

En los momentos sencillos, con los míos, haciendo música, cocinando o en una sobremesa.

¿Qué talento le gustaría tener?

Dominar el violonchelo, mi instrumento frustrado. Lo tengo complicado.

¿Cuál es su rasgo más característico?

La constancia. Soy muy soldado.

Si fuese a morir y pudiera reencarnarse en otra persona o en una cosa, ¿qué sería?

En un árbol viejo en medio del campo o en un piano de pared. En algo que abrigue. En una melodía.

¿Qué es lo que más valora en sus amigos?

Que están cuando hay que estar. Cuando ya no hay aplausos.

¿Quiénes son sus escritores favoritos?

¡Hay tantos! Anne Michaels, Benedetti, Gabriel García Márquez, Rafael Soler, un poeta que le habla al alma sin gritar.

¿Quién es su héroe de ficción?

Telmo Lobo. Sin ninguna duda.

¿Cuál o cuáles son sus nombres favoritos?

Los de mis hijos.

¿Con qué personaje histórico se siente más identificado?

Con Teresa de Calcuta. Por su compasión y entrega silenciosa.

¿Cuál es su mayor pesar?

No haber dedicado aún más tiempo a ciertas personas cuando todavía podía hacerlo. El tiempo, cuando se va, no vuelve a tocar el mismo acorde