¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
Cocinar con calma, jugar al golf sin prisas y volver a casa para estar con la familia, con la sensación de que el día ha merecido la pena.
¿Cuál es su mayor miedo?
Perder el tiempo en cosas que no lo merecen.
¿Cuál es el rasgo que más le desagrada de sí mismo?
La impaciencia. Aunque es algo que, a veces, también me ha salvado.
¿Qué es lo que más valora en sus amigos?
La lealtad sin teatro.
¿Cuál es el rasgo que más le desagrada de los demás?
Cuando el ego ocupa más espacio que la propia persona. Hay muchos así.
¿Cuál es su mayor extravagancia?
Ir siempre con el paladar encendido; incluso en vacaciones.
¿Qué es lo que menos le gusta de su aspecto?
Mis cambios de peso; soy de temporadas.
¿Cuál es su estado de ánimo actual?
Sereno, pero con hambre y ganas de cosas nuevas.
¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?
La perfección. Sin duda, prefiero la autenticidad.
¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
Cualquiera que confunda poder con impunidad. Además, está de moda.
¿Qué palabras o frases utiliza con demasiada frecuencia?
Una frase que creo que es del cineasta estadounidense Woody Allen: “No conozco la clave del éxito, pero la del fracaso es intentar complacer a todos”.
¿Qué o quién es el gran amor de su vida?
Mi familia. Todo lo demás son capítulos.
¿Qué talento le gustaría tener?
Jugar mejor al golf.
Si pudiera cambiar una cosa de sí mismo, ¿qué sería?
Exigirme y pensar menos.
¿Cuál considera que es su mayor logro?
Haberme escuchado incluso cuando nadie entendía mis decisiones.
¿Dónde le gustaría vivir?
Entre Marbella y algún lugar del mundo que aún no conozco.
¿Cuál es su bien más preciado?
Mi tiempo. Cada año vale más.
¿Cuál es para usted la máxima expresión de la miseria?
La falta de empatía.
¿Cuál es su rasgo más característico?
Decidir con el corazón y la cabeza al mismo tiempo.
¿Quién es su héroe de ficción?
Spiderman.
¿Cuál es su mayor pesar?
No haber aprendido antes a soltar.
¿Cómo le gustaría morir?
En paz, con la sensación de misión cumplida.

