En un mundo en el que existen cada vez más y más propuestas de skincare, RINGANA destaca, sin lugar a dudas, de manera excepcional. Su enfoque va más allá del producto: combina innovación con un firme compromiso con la sostenibilidad, el bienestar animal, la transparencia y la ética.
Su gran responsabilidad con el cuidado de la piel, la salud y el planeta ha convertido a esta marca austriaca —fundada, en 1996, por Andreas Wilfinger y Ulla Wannemacher— en un referente internacional. Este enfoque integral le ha valido numerosos reconocimientos, entre ellos el Austrian Climate Protection Prize, el European Business Award, el EU Ecolabel y The Veggie Award. Al mismo tiempo, RINGANA refuerza constantemente su impacto, a través de iniciativas sociales, colaborando con comunidades rurales y organizaciones como SOS Children’s Villages, mientras impulsa su expansión en América Latina con una visión centrada en la responsabilidad y el respeto por el medio ambiente.
Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Andreas Wilfinger, para conocer mucho más sobre el ADN de esta marca vegana y cruelty free, que se distingue por su innovador concepto 'fresh', con productos con fecha de caducidad que conservan la máxima potencia de ingredientes naturales, combinando ciencia y naturaleza para ofrecer resultados visibles y sostenibles.
Este año se cumplen 30 años de RINGANA. Mirando hacia atrás, ¿qué momento o historia de los primeros días destaca como uno de los más significativos en la trayectoria de la marca?
Uno de los momentos más decisivos fue cuando tomamos la decisión consciente de apostar completamente por la frescura, aunque todos nos decían que no funcionaría comercialmente. Sin conservantes, sin larga vida útil, sin compromisos. Fue un riesgo, pero se convirtió en la base de todo lo que somos hoy. Mirando atrás, esa decisión no solo definió nuestros productos, sino toda nuestra filosofía.
El elemento ‘fresh’ es clave en su filosofía, ¿qué significa este concepto para ti?
La ‘frescura’ es uno de los valores fundamentales de nuestra filosofía, pero para mí va mucho más allá del producto.
Al eliminar conservantes, aceites neutros y otros ingredientes innecesarios, se puede aprovechar todo el potencial de una formulación con sustancias altamente activas y eficaces. Y, en última instancia, frescura significa salud: apoyar tanto la piel como el cuerpo de la manera más natural y efectiva.
Tras un fuerte crecimiento en Europa, RINGANA continúa expandiéndose en América Latina. ¿Qué es lo que más te entusiasma de entrar en nuevos mercados, como México, en los últimos años?
Los nuevos mercados traen nuevas perspectivas, culturas y oportunidades de aprendizaje. Lo que más me entusiasma es conectar con personas que comparten nuestros valores y ver cómo nuestra filosofía resuena a nivel global. América Latina, especialmente México, tiene una fuerte conciencia sobre los ingredientes naturales y la sostenibilidad, lo cual encaja muy bien con nuestro ADN.
La marca nació de una preocupación real por los ingredientes químicos. Hoy, con los avances científicos, ¿cuáles han sido los mayores desafíos para equilibrar la naturaleza y la ciencia sin comprometer la eficacia de sus productos?
El desafío radica en demostrar que las soluciones naturales pueden ser igual de eficaces —o incluso más— que las sintéticas. Requiere investigación continua, innovación y, a veces, tomar el camino más difícil. Pero vemos la ciencia como un habilitador, no como una contradicción de la naturaleza.
¿Cuáles fueron las principales fuentes de inspiración o experiencias que los impulsaron a crear RINGANA?
El detonante inicial fue una experiencia muy personal: nuestro hijo llegó a casa desde el jardín de infancia con una pasta dental distribuida por una autoridad oficial y, al revisar los ingredientes, descubrimos sustancias potencialmente cancerígenas. Ese momento fue una verdadera llamada de atención. Nos hizo cuestionar no solo productos individuales, sino todo el sistema detrás de ellos. A partir de ahí, quedó claro que queríamos crear una alternativa genuina: productos en los que pudiéramos confiar plenamente, sin compromisos.
Además, la curiosidad siempre ha sido un motor clave. El deseo de cuestionar el status quo —por qué se hacen las cosas de cierta manera, por qué se utilizan ingredientes sin transparencia— nos ha impulsado hacia adelante. También, la responsabilidad que sentimos hacia las futuras generaciones juega un papel importante en cada decisión que tomamos.
Cuéntanos un poco sobre cómo es su proceso creativo al desarrollar productos
Siempre comienza con una necesidad: algo que vemos que falta en el mercado o que puede hacerse mejor. A partir de ahí, combinamos la investigación científica con ingredientes naturales, preguntándonos siempre: ¿cómo podemos hacerlo más eficaz, más atractivo, más sorprendente y más sostenible? No seguimos tendencias; buscamos crearlas.
¿Cuál es ese consejo que le darías a las personas que tienen una idea innovadora pero temen dar el primer paso?
Empieza de todos modos. Nunca tendrás las condiciones perfectas. El miedo forma parte del proceso. Lo importante es tener una visión clara y mantenerse fiel a ella. Si tu idea genera un valor real, vale la pena perseguirla, incluso si el camino es incierto
¿Qué mensaje de RINGANA consideras que merece llegar a más personas que lean este artículo?
Que la frescura no es un concepto de marketing: es un compromiso radical. Un compromiso con la eficacia, el bienestar genuino, una piel sana y luminosa, es decir, resultados verdaderamente visibles. Y la sostenibilidad requiere coherencia y valentía. Los consumidores tienen más poder del que creen: al tomar decisiones conscientes, pueden impulsar cambios reales.
¿Cómo le gustaría que la marca sea recordada a largo plazo?
Como una empresa que se mantuvo fiel a sus principios. Como un pionero que desafió las convenciones y demostró que los negocios pueden ser exitosos y responsables al mismo tiempo. Y, lo más importante, como una marca que marcó una diferencia fresca y verdaderamente eficaz.
¿Qué les gustaría que RINGANA lograra en los próximos 30 años?
Queremos seguir redefiniendo la industria. Nuestro objetivo no es solo crecer en números, sino generar impacto: en la salud de las personas, en los estándares de sostenibilidad y en la forma en que se hacen los negocios de manera responsable.




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