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Divisas

El euro acelera su debilidad azotado por la subida vertical de la prima de riesgo francesa y las apuestas bajistas

La divisa europea marca los niveles más bajos desde mayo de 2025 y pierde los 1,13 dólares por cada euro. El diferencial de la deuda gala se dispara a más de 140 puntos

Un consumidor paga en una tienda de verdura en París, Francia.Stephanie Lecocq (REUTERS)

El giro de timón de los bancos centrales para frenar la espiral inflacionista derivada del fuerte repunte de los precios energéticos ha devuelto la fortaleza al dólar. Desde mediados de agosto, el euro acumula una caída del 3,2% frente a la divisa estadounidense y se intercambia ya en 1,124 dólares, mínimos de mayo de 2025. Un retroceso que está sirviendo de caldo de cultivo para los inversores que apuestan a la baja contra la divisa europea.

Tras cerrar septiembre con una caída del 2,5% frente al dólar, su peor mes desde casi dos años, el euro ha mantenido su debilidad en el arranque de mes, presionado además por la tormenta que acecha la política francesa. El Ejecutivo francés ha dado a conocer este jueves los detalles de los presupuestos para 2027 en un ambiente de fuerte inestabilidad política que ha llevado a la rentabilidad del bono galo a una década a rozar el 5%, un nivel no visto desde julio de 2002.

Con un déficit público que cerrará este año en el 5,4% del PIB, tres décimas por encima de 2025, el Gobierno francés prevé reducirlo hasta el 5% el próximo ejercicio. Para atajar esta situación, el primer ministro galo, Sébastien Lecornu, ha avanzado ya medidas para impulsar la austeridad presupuestaria, entre las que habrá una congelación de los salarios del sector público y de las pensiones, a excepción de las más bajas.

A falta de conocer el detalle de las medidas, la prima de riesgo gala, el sobrecoste que el mercado le exige frente a Alemania, se ha disparado en septiembre y supera ya los 140 puntos básicos, un nivel que no registraba desde 2011. Esta ampliación del diferencial entre el bono francés y el germano es, según los estrategas de ING, “un hecho bastante preocupante, que podría añadir una prima de riesgo al euro y, al mismo tiempo, limitar el ciclo de endurecimiento monetario del BCE”. Desde el banco holandés añaden que “si el diferencial entre el bono del Tesoro estadounidense y el bono alemán se amplía aún más y los datos económicos de EE UU se mantienen sólidos, tendremos que prepararnos para una caída hasta la zona de 1,11 dólares”.

“El riesgo evidente aquí es la turbulencia continua en los bonos franceses, con signos emergentes de contagio en los últimos días”, reconocen los expertos de Citi. Italia es el ejemplo más claro, con una subida de la prima de riesgo hasta los 118 puntos básicos. Más del doble de la española: la rentabilidad del bono español a una década se mantiene en el 4,138%, máximos de 2013; y la de la deuda alemana al mismo plazo se sitúa en el 3,56%, un nivel no visto desde 2009.

Los operadores están aprovechando la coyuntura para apostar contra la moneda europea. El número de operaciones de gran tamaño que apuestan por una mayor debilidad del euro duplica, en los últimos dos días, al de las que prevén su recuperación, según datos de la cámara de compensación Depository Trust and Clearing recopilados por Bloomberg. “Hemos visto un aumento de la demanda de opciones de venta sobre el euro tanto por parte de fondos de cobertura como de inversores institucionales”, ha reconocido Julian Weiss, responsable de negociación de opciones sobre divisas del G-10 de Bank of America. La moneda ha caído este jueves casi el 1%.

Pese al repunte de esta operativa, George Saravelos, analista de Deutsche Bank, defiende que no es momento de apostar por nuevas caídas del euro. Estima que “con un crecimiento mundial sólido, unos mercados energéticos que ya descuentan una elevada prima de riesgo y un ciclo de subidas de tipos de la Fed ampliamente reflejado en los precios, este no es el momento adecuado para perseguir una caída adicional del euro”, de ahí que prevea que este se sitúe en 1,17 dólares para finales de año.

El papel ejercido por los inversores bajistas en la evolución del euro se añade a una política más restrictiva de la Reserva Federal para atajar la subida del petróleo y las turbulencias políticas que azotan Francia. “Un entorno marcado por el aumento de los precios del petróleo y el repunte de las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense no favorece precisamente la fortaleza de la moneda común”, apunta Matthew Ryan, responsable de estrategia de mercados de Ebury.

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